La amargura competitiva, los adelantamientos a toda costa y las aceleraciones (y frenadas) demenciales me llevaron inmediatamente a pensar que esta película sería la mejor para traer hasta vosotros una reflexión sobre algunos aspectos del crecimiento espiritual cristiano
Estamos en medio de las nubes nauseabundas resultantes de toda nuestra pelusa de: orgullo, obstinación, prestigio, avaricia, egoísmo, vanidad, autoadmiración, ambición, etc., así como del miedo (esa falta de fe) de la: humildad, Cruz, coraje, generosidad, fragilidad, etc. Somos, pues, cristianos de amor autosacrificial al ritmo de los sollozos del alma