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La poeta catalana obtiene el Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística
Desde Sant Cugat del Vallès, donde vive, la poeta Andrea Rodríguez (Barcelona, 1988) continúa escribiendo poemarios sobre cuestiones como por ejemplo la muerte y el sufrimiento humano después de que durante este 2025 se haya hecho una idea de lo que supone, “después de muchos años escribiendo poesía de manera íntima y sin publicarla”, ser reconocida con el Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística, el pasado mes de diciembre.
De padre judío, es la autora de la cincuentena de poemas —escritos desde que se formaba en humanidades en la universidad hasta estos últimos años, en que se ha dedicado a instruir sobre antropología filosófica a la Universidad Internacional de Cataluña (UIC)— que conforman Exégesis, un poemario presentado en el Museo Diocesano de Barcelona el pasado 26 de junio y que se impuso a 312 propuestas literarias en un certamen que tuvo en cuenta el recorrido lírico por el Antiguo y el Nuevo Testamento que hizo esta barcelonesa.
Un recorrido en que Rodríguez sintió la inspiración en los libros de la Biblia, donde encontró "una caja de resonancia" para hacer sonar su propia experiencia y para acercarse antropológicamente al ser humano, enmascarado en el yo poético de esta obra: "Los humanos somos individuos traspasados por un anhelo que nos transciende, sedientos de verdad, de salvación, de otro que nos acoja y nos muestre la verdadera identidad de quién somos", dice la escritora, que se declara "amante" de Tierra Santa.
"Allá, he estado dos veces", continúa, "y, en el Líbano, seis". Precisamente su contacto con la tierra de Jesús ha ido nutriendo una espiritualidad que "ya llevaba desde la cuna", recuerda, y que se sintió más seducida al “captar una presencia muy fuerte, y lugares donde se toca a Dios de una manera misteriosa". "Para mí, es una tierra viva", mantiene, asegurando que allá acabó de encontrar "el esqueleto necesario del poemario".
Lleno de referencias bíblicas, pero también filosóficas, literarias (desde Antonio Machado hasta Federico García Lorca, pasando por Ernestina de Champourcín) o teológicas, la nueva compilación de poemas de Andrea Rodríguez acaba siendo también expresión de una necesidad, "la de recuperarnos y ser conscientes de quién somos de verdad a través de la poesía mística, que nos da muchas claves en un mundo que avanza con una prisa desmesurada que lo convierte en productor de ansiedades y depresiones". "La poesía mística puede ser un lenguaje propio para vivir de la forma más auténtica posible, en comunidad y creando proyectos vitales positivos y trascendentes, como los que yo he podido experimentar durante toda mi vida literaria", concluye.
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