Después de 100 días desde el comienzo de la guerra, hacemos una pequeña valoración de la realidad de los refugiados ucranianos en el marco europeo.
La respuesta de la Unión Europea ha sido magnifica desde el comienzo, con fronteras y brazos abiertos de par en par tanto de la ciudadanía, como de los gobiernos.
Esta situación contrasta con lo que nos tenían acostumbrados los Estados miembros de la UE cuando nos acercábamos a las políticas de refugio y la gestión de solicitantes de asilo.
Cuando se proponen diferentes raseros de acogida las tensiones tarde o temprano empiezan a aflorar, pudiendo generar cierta pugna entre los colectivos más vulnerables de nuestras sociedades, sobre todo entre los colectivos que se ven empujados a la irregularidad.
Hemos visto que si hay voluntad política, en pocas semanas, la UE ha podido hacer frente a una emergencia de refugiados sin precedentes y cumplir con sus obligaciones en materia de derechos humanos.