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La confianza en las relaciones humanizadas

Verdad, vulnerabilidad y cuidado humano

La confianza no se decreta: se cultiva con coherencia, ética y una biografía de integridad.

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Humanizar es cuidar generando confianza, particularmente en las relaciones en las que estamos buscando el curar o el cuidar para vivir sanamente. La confianza es el pegamento de la vida. Es el ingrediente más esencial en la comunicación efectiva entre los equipos de trabajo, entre los miembros de las diferentes unidades de convivencia. La confianza es el principio fundamental que sostiene todas las relaciones.

La confianza requiere, por parte de las personas y de las organizaciones, una actitud que predisponga a ella; esa actitud aparece vinculada con el hecho de ser honesto, íntegro y auténtico. El hecho de haber tenido una trayectoria biográfica de cultivo de estas virtudes convierte a la persona en un referente de confiabilidad.

La importancia de la verdad es esencial en cualquier consideración que se haga sobre el estudio de la confianza. Curiosamente, tal y como señala Harry Frankfurt, en la sociedad actual se habla poco sobre la verdad y se es muy negligente respecto a la misma.

La importancia de distinguir entre lo verdadero y lo falso es condición necesaria para emitir juicios de valor. Necesitamos verdades que nos permitan gestionar el estar en el mundo de manera efectiva. Sin verdad, no podemos evaluar de manera fiable los hechos.

Uno, al confiar, muestra sus vulnerabilidades y se arriesga a que la otra parte le pueda decepcionar al no cumplir las expectativas deseadas o a que trate de sacar provecho de esa vulnerabilidad.

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