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Autoridades informaron que en esta peregrinación se registró saldo blanco
Miles de mujeres peregrinas caminaron desde la sierra de Querétaro, entre ocho y 16 días para llegar a la Basílica de Guadalupe, mostrando su inmensa fe y devoción, pero también su cansancio que desaparecía al alzar la mirada y ver a su madre Guadalupe.
“Venimos muy cansadas, pero al pasar frente a la imagen de la Virgen el cansancio y todos los sacrificios experimentados durante la semana desaparecen”, aseguraban las peregrinas.
A las 11 de la mañana, ya se encontraban todas en el atrio para escuchar la celebración eucarística que presidió el Mons. Fidencio López Plaza, obispo de Querétaro, quién les pidió a los peregrinos darle gracias a Dios, por su llegada sin tantos contratiempos y con saldo blanco.
“Les invito a darle gracias a Dios porque pueden ver la luz, y la pueden ver porque Dios nos ha primeriado. Él nos ha puesto luz en los ojos, por eso podemos ver la luz y así entendemos porque nos mandó "a ser luz de los pueblos, sal del mundo, luz del mundo y sal de la tierra. (Mateo 5:13-16)"
Las pereginas comentaron que efectivamente se necesita una preparación física para lograr recorrer los más de 300 kilómetros, pero que lo que realmente importa es la preparación espiritual, ya que en los momentos más difíciles la fe es lo que te mueve a seguir. Y todo vale la pena al estar a los pies de la morenita del Tepeyac.
“A veces que no sólo es algo físico lo que tenemos que hacer, sino también espiritualmente porque eso nos da una fuerza especial para poder llegar bien”.
Entre lágrimas y emoción, muchas sólo llegan a agradecer, pero también a pedir bendiciones para su familia, por problemas graves que viven en su día a día; aunque lo que más imploran a la Virgen de Guadalupe es la salud para poder regresar el próximo año.
“Vine a ofrecerle a nuestra madre santísima todos nuestros sacrificios, pero más que nada a agradecerle por todas las bendiciones que nos ha dado a mí y a mi familia: nunca nos ha dejado solos y nos protege siempre en necesidades y enfermedades”.
Por su parte, la peregrinación masculina que se realiza cada julio y cumple su edición 134, llegó un poco más tarde, ellos también caminaron a pie hasta 17 días saliendo de la comunidad de Neblinas, al norte de la Sierra Gorda en su mayoría, para llegar este domingo a la Basílica de Guadalupe y dar gracias a la Virgen del Tepeyac.
Este grupo, también fue recibido por Mons. Fidencio López Plaza. De acuerdo con la comisión eclesiástica de organización, no hubo eventualidades graves, en el recorrido de Neblinas al Tepeyac, sólo casos aislados de deshidratación, torceduras por caídas, o daños por ámpulas en los pies.
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