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El cardenal pide reflexión y acción frente a la 'ceguera' del poder en el país caribeño
(Vatican News).- Inspirado en el Evangelio del domingo, del Buen Samaritano, el cardenal pidió al pueblo no permanecer indiferente ante el sufrimiento de los demás. “Leemos en el periódico: hubo tal masacre en tal parte de Honduras, otra más. Y podemos quedar indiferentes. El samaritano, en cambio, interiorizó en sus entrañas el sufrimiento ajeno, lo hizo suyo”, expresó. Rodríguez se refirió al gobierno actual que afirma que el país está bien, mientras persisten graves problemas.
“Vemos en nuestro país tantos signos que nos están diciendo: ¡vamos mal!... pero no los quieren ver, y hasta tienen la falta de vergüenza de decir que vamos bien, aunque no haya medicinas, citas en el Seguro Social, hospitales ni escuelas en buen estado”
Esta alarmante descomposición social, inseguridad, precariedad en los servicios de salud y educación, y una escalada de violencia amenaza con convertirse en una herida mortal para Honduras.
En su mensaje, el cardenal también se refirió a la importancia de cuidar el lenguaje y los valores democráticos, denunciando el riesgo de fraude electoral. “Hay una mala palabra en nuestra Honduras que se llama fraude electoral, advirtió. No tenemos ni siquiera que considerarla en nuestro lenguaje, eso no debe existir en nuestra Honduras”, subrayó.El purpurado destacó que el camino para superar la crisis es la búsqueda de la verdad y la justicia, y recalcó que cada ciudadano es corresponsable de trabajar por un país mejor.
Rodríguez invitó a ver a Honduras como el prójimo herido del Evangelio. “Nuestro prójimo es nuestro país que está sufriendo, que está desorientado. Tenemos que hacer cada uno lo que esté a su alcance para que Honduras sea mejor”, afirmó. Finalmente, pidió que no se pierda la esperanza y que se trabaje para construir una Honduras distinta, que respete la vida y la dignidad de las personas. Con el respeto de las lees, la Constitución y el proceso se evitaría la masacre de todo un país.
"Necesitamos una Honduras distinta, una Honduras que respete la vida. No podemos ser indiferentes ante los muertos de cada día ni ante la masacre que se quiere hacer con nuestro país"
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