Tres purpurados electores y diez no electores
Cuántos cardenales españoles hay hoy: 13+4
"Termómetro en mano, llaman a las puertas de hogares en riesgo"
La sociedad española está siendo agradecida y por muchos medios llegan las alabanzas y felicitaciones a todo el personal sanitario, desde los médicos, supervisoras, enfermeras, auxiliares, farmacéuticos, celadores, personal de limpieza, voluntarios … Me adhiero una vez más al reconocimiento social de estos buenos profesionales que en medio de las dificultades y con las carencias de medios de que disponen, continúan en “primera línea de batalla”. Pero hoy quisiera traer a la consideración de los lectores la importancia y el papel que está desempeñando la Sanidad Militar.
Si hay un apellido que, junto al Covid-19, nombre del mortífero virus que nos circunda, resuena estos días es Balmis. Es el nombre que elegido por el Ministerio de Defensa para referirse al complejo operativo desplegado en la lucha contra el viral enemigo. Un apellido, que, sin duda, habría pasado desapercibido para tantos españoles, de no ser por las lamentables circunstancias que estamos viviendo.
Y sin embargo Balmis es el apellido de aquel médico de nombre Javier que, junto con su colega Josep Salvany y la enfermera Isabel Zendal, realizaron una de las mayores hazañas humanitarias de la historia, con la extensión generalizada de la vacuna de la viruela por todo el continente americano.
Como aquel nombre, y sin duda otros muchos de médicos militares, incluyendo a los laureados Bertoloty y Ramírez, Muñoz Mateos y Montoya o Ruigómez Velasco, del Cuerpo Militar de Sanidad, pasarán desapercibidos cuando gracias a Dios acabe toda esta historia que ahora escribimos con lágrimas en los ojos.
"Ese silencio abrumador con el que tantas veces nuestros sanitarios españoles han trabajado en tierra, mar e incluso en el aire"
Mientras tanto, y aun cuando con gozo recibirán los aplausos que la sociedad española les brinda cada uno de los oscuros atardeceres, seguirán trabajando con el orgullo y honor propio de los militares e irradiando los valores de los que se han alimentado a lo largo de su historia.
Hace unos días dedicaba unas palabras a todos los miembros de la Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Hoy, junto a ellos, tenemos también especialmente la oración y el agradecimiento a quienes, termómetro en mano, llaman a las puertas de hogares en riesgo y controlan la salud de tantos ancianos, sin más armadura que un uniforme en cuyo hombro reluce la bandera de España y en cuyo pecho brilla resplandeciente la Cruz de Malta.
Esa cruz que cada uno de nosotros ahora, en esta cuaresma especialmente penitencial, llevamos en silencio. Ese silencio abrumador con el que tantas veces nuestros sanitarios españoles han trabajado en tierra, mar e incluso en el aire. Es el mismo silencio con el que, renunciando a fama y dinero, han vivido la milicia como lo que es: su vocación, su sino, su casa.
Tampoco ellos saben vivir de otra manera, trabajando por nuestra salud, y por eso sólo puedo decir lo que la voz canta: “¡sanitario adelante, te reclama una voz en la llama…sanitario, humanitaria calma, calma el dolor del soldado español!
También te puede interesar
Tres purpurados electores y diez no electores
Cuántos cardenales españoles hay hoy: 13+4
Católicos sin hogar, supervivientes del Sodalicio
Regina Laudage-Kleeber: "Vivir la espiritualidad con libertad no es, desde luego, para principiantes"
A. Segal y S. Lebens (eds.), 'The Philosophy of Worship. Divine and Human Aspects'
Lo divino y lo humano en el culto
La economía del Vaticano según León XIV en el libro de Elise A. Allen
León XIV y la economía del Vaticano: "Tenemos que continuar el proceso de reforma que Francisco comenzó"
Lo último
Más allá de la dicotomía entre cuidado y curación.
Dejarse cuidar
Relación histórica y actual entre curar y cuidar.
Curar y cuidar
Sin comunidades alternativas en la periferia no habrá cambios internos. La historia lo demuestra: ninguna estructura se reforma solo por argumentos. Las reformas nacen cuando existen formas de vida creíbles que muestran que otra Iglesia es posible.
Monacato laico: renovar la iglesia dejando atrás una jerarquía enferma