Tres purpurados electores y diez no electores
Cuántos cardenales españoles hay hoy: 13+4
Antonio Aradillas
En España y fuera de España, hay obispos-arzobispos que frecuentemente son, se hacen, o los hacen, noticia. Y estas no siempre lo son al dictado y por exigencias de los santos evangelios. Los motivos, las causas o las simples explicaciones son variadas y de colores, tintes y texturas distintas.
En la página-texto que tengo delante, y a título de ejemplo más o menos cotidiano, sin aviesa intención por mi parte en su búsqueda y colección, coinciden tres informaciones que merecen reflexión, examen de conciencia y discernimiento.
1.El orden jerárquico y por su condición cardenalicia, me refiero a la contestación que acaba de proporcionarle al cardenal arzobispo de Valencia, la vice-alcaldesa de su Ayuntamiento. Con la mejor de las intenciones pastorales, Mons. Cañizares, presente en casi todas las salsas, aún con condimentos políticos, no se ha ahorrado descalificaciones y anatemas ante el abrazo PSOE-PODEMOS, augurándole al país y, por supuesto, a la Iglesia, llorosas letanías de tribulaciones humanas y divinas. La vice-alcaldesa, refrendados sus argumentos con las condiciones y razonamientos que confiere nada menos que el sistema democrático,-“¡palabra de Dios¡”¡ para tantos-, interrumpió el cortejo de la capa magna, atuendos y títulos y le ha sugerido que se deje de políticas y politiquerías y que, por ejemplo, condene con mayor claridad, caridad y justicia, los eslóganes, intenciones y proyectos que otros partidos alientan en sus respectivos programas, con el firme y decidido propósito de proseguir en esta vida y en la otra, con los malos tratos –violencia machista-- contra la mujer, precisamente en el mismo día en el que se contabilizaron en España la escalofriante e indignante cifra de 53 ejecutadas por parejas, exparejas o lo que sean, por el hecho de ser mujer y, pese a ello, la voz del cardenal y de otros “hermanos en el episcopado” ha enronquecido, al igual que, con sus votos favorables, engordaron las urnas en las que, habían hecho anidar sus papeletas electorales. “Lo que debería preocuparle a la Iglesia es luchar por la violencia machista”, pontificó la vice-alcaldesa.
"En cualquier partido político, gremio o asociación, la reacción por parte de sus responsables y jefes es bastante más profunda y seria que la que define a la jerarquía eclesiástica, en relación con sus escándalos"
2. Siguiendo el protocolo litúrgico, la noticia episcopal se hace presente con caracteres palpablemente relevantes, en el entorno del arzobispo, Primado de España, con sede y palacio en la ciudad imperial de Toledo. Por lo visto, y sin necesidad por mi parte de entrar aquí y ahora en más detalles, a uno de sus sacerdotes, con nombres y apellidos, e identificación canónica y pastoral, se le ha iniciado el correspondiente proceso judicial relativo a la asignatura bochornosa de los “abusos sexuales” en su amplia variedad de versiones. Este arzobispo no tuvo “suerte” en sus anteriores destinos diocesanos, respecto al tema en cuestión, a tenor de lo acaecido en sus tiempos como obispo de Salamanca y arzobispo de Valladolid, tal y como refieren las crónicas y los cronistas locales y nacionales…
3. Y hoy, y por fin, me fijo en el titular de otra noticia que se cuela por las vidrieras de catedrales episcopales, en esta ocasión por la de Ourense, de esta simple manera: “Apartado cautelarmente del servicio pastoral un sacerdote investigado por abusos”. Triste y dramáticamente, y por muchas cautelas que, con cuidado y precaución, medien en cualquier proceso, tal información es frecuente. No existe diócesis alguna, ni Orden o Congregación Religiosa, en las que con nombres y apellidos, no se hayan iniciado y completado procesos contra sacerdotes metidos hasta el corvejón en charcos y en lodazales de abusos sexuales, aprovechándose para ello precisamente de su condición clerical… Por acción u omisión, el nombre –los nombres-, de los respectivos obispos o superiores canónicos, tuvieron y tienen que participar en gestiones tan innobles, odiosas, a los ojos de Dios y de los hombres…
El hecho es que, el número de obispos y arzobispos son noticias y no exactamente por razones pastorales, litúrgicas o sociales, sino por las judiciales, lo que abruma, aterra y derrumba a la Iglesia, último verbo que en su ascendencia semántica latina procede de “rupes” que significa nada menos que “precipicio”…
NOTA: Para propios y extraños quede clamorosa constancia de que, en cualquier partido político, gremio o asociación, la reacción por parte de sus responsables y jefes es bastante más profunda y seria, que la que define a la jerarquía eclesiástica en relación con los hechos y las situaciones referidas. La prestanza en el uso, y la calidad de la lejía –sosa cáustica-, contiene mayor proporción purificadora y reparadora, sin excusa ni pretexto, ni cualquier otro tipo de explicaciones.
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