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Seguiremos hoy asomándonos a los últimos trabajos de Eloy Sánchez Rosillo (pulsar), específicamente al poemario “Antes del nombre”. Los primeros versos nos acercan ya la clave del libro, que muy bien resume en nota José Luis Morante, editor de la antología “Hilo de oro”: “Antes de dar vida a un yo biográfico empeñado en la labor diaria, somos seres innominados, soñados habitantes de un luminoso paraíso.” Bellamente lo describe, en primera persona, Sánchez Rosillo: “habitaba / la estancia inacabable de la luz...” Desprendido del anónimo magma auroral, irá el poeta fundando creativamente su nombre: “Y fui el que Eloy se llama, el que esto escribe...”
LOS OJOS DE AQUEL NIÑO QUE YO FUI
Desde aquel "alumbramiento" primero, el niño crece, experimenta, conoce, madura... Los versos de "Viejas historias" describen y reflexionan sobre la formación religiosa del pequeño Eloy. Nostalgia, melancolia de aquellas fascinantes, dramáticas, hermosas, tiernas vivencias que sobrecogieron, y sobrecogen todavía hoy y cómo, su alma y sus entrañas...
SI TE QUEDAS MIRANDO LARGAMENTE...
El poeta contemplativo mediterráneo abre los ojos a la luz y al alma de las cosas, "un lugar muy secreto e inviolable, / donde la mano palpa un agua antigua, / un regazo caliente" ("Adentro"). Verás y sentirás que cuando miras "tú eres mundo también..."
ALZO LOS OJOS EN LA NOCHE OSCURA
Si el poeta de la luz inicia el poemario “Antes del nombre” emergiendo del Todo estrenando identidad, en “Perdición”, sus últimos versos, no se conforma con mirar largamente “cualquier cosa del mundo”, sino que eleva la vista a la grandiosidad de un cielo incendiado de estrellas y se deja herir por su misterio, constatando: “me abre ahí una herida tanta luz, / y la herida no sangra, porque se cauteriza / con su propio dolor, que es alegría...”
Sugiere José Luis G. Martín que, en “Antes del nombre”, “hay un componente que podríamos llamar místico y que le acerca a un poeta como Vicente Gallego, cuyos últimos libros responden a conversión religiosa. Buen ejemplo de ello lo constituye el poema que cierra la antología, “Perdición”, y que casi podría estar firmado por cualquiera de los dos...”
En nota aclaratoria posterior, puntualiza Sánchez Rosillo: “En el poema “Perdición” yo no pretendo expresar ninguna experiencia mística, ni creo que esos versos, ni otros míos, sean trasunto explícito de una conversión religiosa. En ese poema lo único que hay es el profundo estremecimiento de un hombre que al contemplar el cielo en una noche clara se abre al misterio del mundo...”
42 POEMAS DE ELOY S. ROSILLO
Nos asomamos a dos miniantologías de sus versos: 24 poemas en “A MEDIA VOZ” (pulsar), y 18 poemas en CÍRCULO DE POESÍA (pulsar).
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