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El prelado, sobre los desafíos que están sobre la mesa a partir del Sínodo
(Vatican News).- Hay un sustantivo que indica el camino de la Iglesia definido por el magisterio del Papa Francisco. Se trata de "repensar". De ello está convencido el cardenal Paolo Lojudice, arzobispo de Siena-Colle di Val D'Elsa-Montalcino y obispo de Montepulciano-Chiusi-Pienza, que en una entrevista concedida a Telepace reflexiona sobre los desafíos que están sobre la mesa a partir del Sínodo.
"Ciertamente -afirma- dará resultados importantes para que la Iglesia sea cada vez más fiel a su misión de anunciar el Evangelio". Un camino complejo, como reconoce el mismo Papa Francisco, que según el cardenal "quiere ayudarnos a repensar nuestro modo de ser en relación con la realidad y con el mundo".
Es el mismo horizonte de cambio que delinea la Laudate Deum, a través de un mensaje muy claro a todas las personas de buena voluntad. "La humanidad corre el peligro de no salvarse por lo que está sucediendo, causado en gran parte por los estilos de vida y las actitudes de todos nosotros", explica el cardenal. El llamamiento del Pontífice, prosigue, es un llamamiento bíblico que recuerda las palabras de Pablo a Timoteo: "Dios quiere que todos los hombres se salven".
El Papa insiste con fuerza en este tema. La misma fuerza que emplea cuando habla de la guerra: "Al fin y al cabo, también esto es una guerra", añade Lojudice. "Utiliza términos extremadamente duros para decirnos, por ejemplo, que en el frente de las migraciones climáticas, las partidas tendrán una magnitud mucho mayor de lo que podemos imaginar. Está claro que debemos estar preparados para dar una respuesta adecuada y no de emergencia. "No podemos mirar hacia otro lado", dice sobre otro asunto delicado, el de los menores extranjeros no acompañados. Debemos aunar esfuerzos y reunir a las mejores mentes".
La sinodalidad, por tanto, es una forma de reflexionar y actuar también desde el punto de vista pastoral. Y el cardenal Lojudice espera continuar por este camino con las dos "Iglesias hermanas", la de Siena y la de Montepulciano, puestas bajo su guía. Las unen Santa Catalina de Siena y Santa Inés de Montepulciano, con la primera que se ha inspirado en la espiritualidad de la segunda. Precisamente bajo sus auspicios tendrá lugar un camino juntos, a saber, la peregrinación organizada mañana miércoles 11 de octubre a Roma para encontrarse con el Papa al margen de la audiencia general en la plaza de San Pedro.
"Llegará un grupo de unas tres mil personas", anunció el cardenal, añadiendo que ilustró esta iniciativa a Francisco durante una conversación mantenida en días pasados en Santa Marta. "Le dije al Papa que estarán representadas todas las categorías de las dos comunidades: niños, jóvenes, familias, agentes pastorales, enfermos y reclusos de los dos institutos presentes en el territorio de la diócesis de Siena".
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