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Hacer preguntas, hacerse preguntas
Os escribo desde Roma donde hace unos días empezaron las reuniones de la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. Nuestro trabajo se articula a partir del documento Instrumentum laboris, un documento lleno de preguntas, alguien podría decir: de demasiadas preguntas. No olvidemos, sin embargo, que se trata de un instrumento de trabajo y que las preguntas ayudan a orar y a reflexionar para poder responder con sentido, siempre a la luz del Espíritu Santo, que habla a la comunidad reunida que lo invoca.
Realmente, la vida está llena de preguntas: las que nos dirigen y las que nos vamos formulando nosotros mismos a lo largo de nuestra existencia. Algunas son superficiales y banales, pero algunas marcan nuestra vida y nuestras decisiones. El Evangelio también está lleno de preguntas, aquellas que dirigen a Jesús los que se lo encuentran o siguen, y también aquellas que Jesús les plantea. Tan importante son las preguntas como las respuestas.
Estas preguntas formuladas en el documento de trabajo han surgido de la reflexión y de la oración durante el camino sinodal recorrido hasta ahora por todo el mundo y han surgido a partir de tres palabras clave que acompañan al camino sinodal: comunión, participación y misión.
Tanto o más relevante que la pregunta es la respuesta. Un factor importante es el clima en el que queremos dar y buscar la respuesta, inspirada por el Espíritu Santo. A discernir nos ayuda la conversación espiritual, ya practicada en muchos grupos y lugares a lo largo del itinerario sinodal.
En una conversación espiritual existen tres aspectos esenciales: el silencio, la oración y la escucha. Necesitamos silencio en el trabajo que cada uno de los que participamos tenemos que hacer antes del encuentro y que nos servirá para dialogar; silencio para estar atentos a todo lo que dicen los demás; silencio para elaborar una respuesta o propuesta constructiva. Silencio para descubrir el paso del Espíritu. Es necesaria también nuestra oración antes, durante y al final del encuentro en el grupo. En tercer lugar, hace falta una escucha atenta, porque no solo queremos oír y compartir unas palabras, sino que las queremos escuchar desde lo más profundo de nuestro corazón. Dejemos que el Espíritu Santo nos acompañe en este camino sinodal para encontrar respuestas.
Queridos hermanos y hermanas, aprovecho estos días en el Vaticano para acoger con gozo la Cofradía de Nuestra Señora de Montserrat, que se encuentra de peregrinación en Roma para celebrar su 800 aniversario. Quiero agradecer al papa Francisco su detalle de recibirnos ayer en audiencia. Hoy también tendré el gozo de compartir con todos los cofrades la celebración de la Eucaristía en la basílica de San Pedro del Vaticano.
*Para conocer mejor la dinámica de la conversación en el Espíritu, así como los diferentes cuestionarios, accede al Instrumentum laboris, que puedes consultar en www.iglesia.barcelona. En este documento encontrarás las diversas preguntas que articulan nuestro diálogo.
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