Así definía el papa Francisco a los monjes y a las monjas. Este domingo 4 de junio, fiesta de la Santísima Trinidad, celabramos también la jornada “Pro orantibus” de oración por los contemplativos
El papa decía que muchos se extrañan y por eso se preguntan: “¿Como puede ser que la gente que vive en un monasterio ayude en el anuncio del Evangelio? ¿No sería mejor” dicen otros, “que emplearan sus energías en la misión saliendo del monasterio y predicando el Evangelio fuera de él?”
"El papa respondía recordándonos que 'en realidad los monjes son el corazón latiendo del anuncio del Evangelio', ya que 'su oración es oxígeno para todos los miembros del Cuerpo de Cristo'. Y es que la oración de los contemplativos 'es la fuerza invisible que sostiene la misión'"
"Nos ponía el ejemplo de San Gregorio de Narek, un monje armenio que vivió sobre el año 1000, y que, sin salir del monasterio, 'aprendió a escrutar las profundidades del alma humana y, uniendo poesía y oración, marcó la cima, tanto de la literatura como de la espiritualidad de Armenia'"
"Los monjes y las monjas, solitarios pero nunca insolidarios… Como ha dicho el arzobispo de València, Enric Benavent, “la Vida Contemplativa genera esperanza” y por eso los monjes y las monjas son 'testigos de la verdadera esperanza que está en Dios'"