“Fuori dalla chiesa non c'è salvezza”. No hay noticias de que mientras aterrizaba en Roma ni Sarah ni Burke (no lo espero de Müller, porque como dijo el cardenal López Romero, hay que saber mucha teología, porque para hereje no vale “cualquier imbécil”) hayan desempolvado la vieja máxima
Hay cardenales que los evitan como la peste. Estos días lo han tenido complicado, la verdad. Otros se paran con ellos como si fuesen cada una de las estaciones de un particular vii crucis. Uno de ellos es el cardenal Rosa Chávez. Le preguntan qué votará en el cónclave, que ya hay que tener ganas de esperar respuesta, y el buen hombre ni se inmuta al decir que él no estará en la Sixtina. Le dejo mientras, paciente, apacienta a la tribu y se apresta a una catequesis exprés
Esta mañana, los periodistas han tenido su ratito de gloria y han provocado alguna reflexión en las congregaciones generales. No, nada malo, no parece haber grades quejas, ni siquiera por parte del cardenal Norberto Rivera, a quien la bandada de estorninos en su revoloteo ha estado a punto de tirarle ante mis ojos