Hay días tontos
A menudo nos ponemos trascendentes y elevamos el tono. La verdad es que la vida diaria rebaja sabiamente el énfasis de nuestros gestos. Somos muy importantes y nos afecta todo lo que pasa en nuestro interior y fuera de nosotros. Pero necesitamos también que el sentido del humor venga a echarnos una mano y nos recuerde nuestros límites. Y, si creyentes somos, la presencia del Ilimitado.