El camino de la belleza
Eso es lo que escribió recientemente el siempre estimulante Papa Francisco: “Es bueno que toda catequesis preste una especial atención al ‘camino de la belleza´ (via pulchritudinis)...”. Lo viene recordando mi amigo Nicolás de la Carrera en la última serie de su vecino blog. Tenemos la suerte de contar con un papa que afina también en esta “vía”.
Las artes (literatura, arquitectura, escultura, pintura, música...) han embellecido y enriquecido durante siglos la vida de la Iglesia. Ahora parece que la cosa anda un poco en declive. Qué bien esta veta estética de Francisco que piensa en la belleza como material para la transmisión y la vivencia de la fe. Por sus manifestaciones anteriores, ya conocemos su amor a las artes. Profesor de Literatura en sus años jóvenes, se declaró amante de su paisano Borges, de Hölderlin, de Dostoievski... Tuvo una relación personal con el primero. Francisco está llamando la atención en el mundo entero por su capacidad de comunicación, por el extraordinario dominio del lenguaje directo. Esto no se improvisa. Hay debajo un gran amor a la palabra, a la eficacia y a la estética de la palabra. No hay en él impostación alguna cuando reclama la belleza como un camino de la fe en la “Hermosura siempre antigua y siempre nueva”.