Declaración de amor
¿Vacaciones? Sí. Dejar tareas, abandonar quizá por un tiempo nuestro territorio habitual. Pero ya lo dijo el clásico: aunque nos cambiemos a tierras calentadas por otro sol, allá nos llevamos a nosotros mismos. Con nuestras limitaciones y con nuestros dones recibidos. Y adondequiera que vayamos, allí está Dios, su omnipresencia amorosa. El poema que ofrezco para la pausa vacacional de mi blog es una confesión de amor que, en un rapto de fe y feliz necesidad, quiere llegar a Dios en lo más bello y desatado de la naturaleza y de la vida, del pasado y del presente, traspasando todas las limitaciones del humilde orante.
No huimos de nosotros en vacaciones. No cambia nuestro Sol y nuestro Padre.