Cristianos, ¿"pepinillos en vinagre" y jerga triste?
“A veces estos cristianos melancólicos tienen más cara de pepinillos en vinagre que de personas alegres que tienen una vida bella”. Lo dijo Francisco. Ya he escrito aquí modestamente que uno de los encantos de este papa es que habla normal. Acabo de leer que, en una conversación telefónica, le pidió a un estudiante de Padua que lo tratara de tú. Uno, que siempre se asombró de que a un hombre le llamaran “Su santidad” ("porque sólo Tú eres santo, sólo Tú Señor...") y se arrodillaran ante él, respira ahora un poco más tranquilo. Me alivia también en este hombre su alegría y su sentido del humor, que es una prueba de humildad y de inteligencia.Nuestra fe no tiene nada que ver con una apariencia adusta ni puede volcarse en una retahíla doctrinal de formulaciones melancólicas. Afortunadamente hay muchos creyentes que lo saben y lo viven. Pero de vez en cuando se da uno de bruces con alguien, incluso encumbrado, que entiende las cosas de otra manera. No recuerdo ahora quien me inspiró el siguiente poema, ni viene al caso hurgar en la memoria. Haberlos, haylos...