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Solo un 10% de los sacerdotes se ha implicado en la preparación del camino sinodal
A falta de dos días para la celebración en Madrid de la asamblea final del proceso sinodal en España, el sábado 11 de junio, la valoración de los participantes en esta fase de escucha “es prácticamente por unanimidad positiva, especialmente entre los laicos”, y “se habla de entusiasmo, interés, alegría, novedad, oportunidad, ilusión, y esperanza”, según ha reconocido la Conferencia Episcopal Española.
Pero, junto a eso, desde Añastro han reconocido también que la implicación de los sacerdotes en la fase diocesana ha sido menor. Y tanto, porque los números cantan: solo un 10% de los sacerdotes, en grupos de parroquias, han participado en los trabajos de reflexión, escucha y redacción de las aportaciones.
“El clero ha sido el cuello de botella en esta fase sinodal”, señala a RD una fuente que sigue de cerca todo el proceso. “Hay que aclarar que han sido los curas, no los obispos, quienes no se han implicado, hasta el punto de que a día de hoy hay parroquias que aún no se han enterado de que se va a celebrar un sínodo, y esto es una cuestión del párroco, no del obispo”, recalca.
Esta desidia, sin embargo, se ha visto amortiguada por las ganas con la que el laicado ha acogido la convocatoria sinodal del papa Francisco. “Ha habido lugares en donde la gente, que se reunía en la parroquia, ante la indiferencia absoluta del párroco, optaron por hacer sus reuniones fuera del paraguas diocesano y han enviado directamente sus propuestas a la Conferencia Episcopal”, señala la fuente.
“Esto -añade esperanzada- nos habla de la actual iniciativa laical, que se considera ya adulto en la fe, y ha optado por buscar una alternativa al párroco”.
Aunque algunos podrían pensar que, ante un clero mayoritariamente envejecido, este estaría más reacio a implicarse, al ver cómo se multiplican sus trabajos y obligaciones; sin embargo, la realidad es totalmente distinta: “Son los sacerdotes más mayores, los que son hijos del Concilio Vaticano II, los que más se han lanzado, entendido e implicado” en esta histórica convocatoria sinodal, según se señala.
“El clero más desmotivado -añaden- es el más joven, los que tiene menos de 45 años”, sacerdotes a los que el Concilio de Juan XXIII y Pablo VI les queda muy lejos, ahormados en seminarios marcados por el pontificado de Juan Pablo II (a quien muchos consideran “su” Papa) y en donde cada vez hay más presencia de miembros de los nuevos movimientos, fundamentalmente del Camino Neocatecumenal.
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