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¿Es la razón por la que se pide el sacerdocio femenino y un mayor reconocimiento a su labor?
¿Están contando con mujeres en los equipos sinodales de la etapa diocesana, que empezó el 17 de octubre de 2021 para preparar el camino del Sínodo sobre la Sinodalidad de 2023 en Roma? Esa fue la petición que, expresamente, hizo Nathalie Becquart, la subsecretaria de este Sínodo, cuando el pasado mes de noviembre presentó el documento marco.
Y, cuando faltan cinco días para que Madrid acoja la asamblea final de esta fase de escucha, la respuesta, al menos en lo tocante a la Iglesia española, es sí, abrumadoramente. Nada menos que el 70% de las más de 200.000 personas, repartidas en 13.500 grupos sinodales han sido mujeres, según ha sabido RD.
Se trata de una participación muy significativa que, por otro lado, no deja de evidenciar algo ya sabido: las mujeres son las que, mayoritariamente, hacen funcionar en el día a día la vida de parroquias y otras instancias eclesiales, las que cuidan la catequesis, organizan la labor asistencial y caritativa… aunque su labor sea históricamente poco reconocida. Como apunta una fuente, "si en el 2000, las mujeres éramos el 50% de la Iglesia, en el 2020, somos el 80%".
¿Supone esta participación un punto de inflexión? Parece también evidente que el hecho de que en muchas diócesis hayan salido como propuestas para enviar a Roma el dar una mayor responsabilidad a la mujer en el gobierno de la Iglesia, cuando no incluso su acceso a la ordenación sacerdotal, tiene que ver con esta alta participación en esta fase de escucha, que termina este sábado 11 de junio en Madrid, en la Asamblea final del Sínodo en España, que acogerá a más de 600 personas procedentes de todas las diócesis.
“¿Tendrá esto recorrido de cara a las resoluciones del Sínodo?”, se preguntan. Y ahí, claro, surgen las dudas cuando todavía no se han hecho públicas las conclusiones, porque, se señala, “que las mujeres hayan tenido una participación más o menos activa y significativa ha dependido mucho del enfoque que el párroco haya querido darles”, lo que explicaría que esta cuestión no haya aparecido en otras diócesis como una reivindicación a tener en cuenta.
Las fuentes consultadas, eso sí, subrayan el interés desde el equipo coordinador de esta fase sinodal “en poner el foco en los laicos en general, pero dando una mayor dimensión al papel de las mujeres. Esta ha sido una constante que se ha intentado transmitir”, apuntan.
En este sentido, también se destaca que, “con una edad medida de las participantes en torno a los 55-60 años, habrá muchas mujeres rondando los 70 u 80 años, y no sé hasta qué punto la ordenación sacerdotal femenina ha estado entre las prioridades de estas mujeres”, aunque también se hace constar que ha habido otras realidades, como la de Revuelta de Mujeres en la Iglesia, que también han hecho sus aportaciones.
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