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A un año del episodio, continúa la batalla legal
Madrid no se había recuperado de la borrasca Filomena cuando una explosión en el edificio parroquial de la iglesia de la Virgen de la Paloma, en el número 98 de la calle Toledo de la capital y flanqueado por una residencia de ancianos y un colegio, causó la muerte de cuatro personas.
Hoy se cumple un año de lo que pudo ser aún una mayor tragedia. Han sido 365 días de lucha para cicatrizar heridas, muchas aún abiertas, como lo está la batalla judicial. Porque aunque los tribunales han cerrado el caso, los afectados han anunciado ya que acudirán a la vía administrativa para que se depuren responsabilidades.
Cuatro personas fallecieron: el sacerdote Rubén Pérez Ayala, de 36 años; su amigo David Santos, un feligrés que fue al edificio a intentar ayudar después de que la calefacción dejara de funcionar y detectara olor a gas; Javier, un albañil de 45 años de La Puebla de Amoradiel (Toledo) que trabajaba en el edificio de enfrente, y Stefko Ivanov, de nacionalidad búlgara y 46 años que en ese momento estaba en la calle.
Hoy esta céntrica y madrileñísima calle ha recuperado parte de su ajetreada normalidad. Ya casi nadie se para ante la parroquia en obras, epicentro de la explosión que se produjo poco antes de las tres de la tarde del 20 de enero de 2021 y que ahora se "recompone" tras las placas metálicas que recubren su fachada mientras se acometen las obras.
Unas obras que los feligreses ayudarán a costear para que la reconstrucción de la parroquia sea una realidad "tan pronto" como "sea posible". Y lo será gracias a la "generosidad de la gente", según asegura el párroco Gabriel Benedicto.
"Este edificio se levantó con donaciones hace algo más de 30 años y los responsables de la parroquia confían en volver a reconstruirlo con benefactores y pequeñas limosnas", recuerda uno de sus feligreses.
Mientras, también se están acometiendo obras en la residencia de mayores de Los Nogales, adosada a la parroquia, que en el corto plazo será un colegio mayor, como resaltan fuentes de la empresa.
Donde sí ha vuelto el ajetreo cotidiano es en el colegio La Salle, también en un flanco de la iglesia y donde aún siguen presentes las imágenes y la tensión que se vivió ese 20 de enero.
"Parecía un atentado... ese olor a quemado y el sonido de las ambulancias. Lo prioritario fue sacar corriendo a todos los niños, de forma ordenada, y alejarlos lo más posible del foco de la explosión", rememora una de las trabajadoras del colegio.
Como ella, otras profesoras "agradecen" los efectos del temporal Filomena, que dejó a los niños sin poder salir al patio, donde precisamente cayeron los cascotes de la explosión.
Tras la explosión, las pesquisas de la Policía Nacional pudieron determinar, en pocos días, que el escape de gas natural se produjo en el exterior del edificio, por una tubería que se desplazó, y se introdujo en el interior de la parroquia por el hueco del ascensor.
El Juzgado de Instrucción número 35 de Madrid acordó el sobreseimiento de las actuaciones, una decisión que fue recurrida en varias ocasiones por la iglesia y por los familiares de las víctimas, ya que veían responsabilidad en la avería de la empresa suministradora del servicio.
Sin embargo, a finales del año pasado la Audiencia Provincial de Madrid desestimó las últimas alegaciones, ya que los magistrados consideran que la instrucción fue "ágil" y no se cerró la investigación de forma "prematura".
A pesar de ello, fuentes de la parroquia Virgen de la Paloma han explicado que mantienen su "firme disposición" para saber "qué pasó y por qué" y pedirán "responsabilidades derivadas".
Para ello, ejercerán sus derechos por la vía civil, "siguiendo los plazos debidos", y reclamarán "la presunta actuación negligente de ambas empresas suministradoras".
En este primer aniversario de la explosión, la parroquia y sus feligreses han organizado una serie de actos litúrgicos en memoria de las víctimas.
Así, el día 19 de enero, a las 20.00 horas, se celebrará un concierto a cargo de la Coral San Viator, organizado por la asociación de Amigos de las Víctimas de la Explosión de Gas de la calle Toledo (AVEGAST).
Ya el jueves, a las 14.45 horas, los familiares de las víctimas rezarán un rosario ante el mosaico de la fachada de la iglesia y a la 15.30 horas habrá una misa conmemorativa organizada por el colegio La Salle y presidida por el párroco, Gabriel Benedicto.
Por la tarde, a las 20.00 horas, se celebrará en la Catedral de la Almudena una misa solemne por los fallecidos que estará presidida por el Cardenal Arzobispo de Madrid, Carlos Osoro.
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