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"Aquí comían cerdo cuando nadie podía comerlo y redimían las penas con el trabajo bien pagado que tenían…"
"En el tema de las exhumaciones se han reabierto muchas heridas". Desde su atalaya de Cuelgamuros, el prior del Valle de los Caídos, Santiago Cantera, considera que el trabajo de su comunidad es la "voluntad conciliadora", pero sostiene que los presos de Cuelgamuros "no eran esclavos, ¡no era un campo nazi! ¡Aquí venían voluntariamente!".
En una entrevista concedida a David Serrano Blanquer para Página12, Cantera considera que "todo se ha revuelto mucho en los últimos tiempos por finalidades políticas". "Todo esto estaba bastante calmado hasta hace poco. Muchas de las cosas de hace 70-80 años de la guerra y 43 de la muerte de Franco ya estaban superadas. ¿Ahora hay que pensar en mover a Franco?", sostiene el prior.
"Ahora se ha dado la vuelta a la tortilla, puede que antes solo se hiciera memoria de una parte y puede que ahora más de la otra…", argumenta Cantera ante el pasmo del entrevistador, que no sabe qué decir cuando escucha de boca del prior del Valle que las quejas de los presos de Cuelgamuros no tenían razón de ser: "La cuestión es que aquí comían cerdo cuando nadie podía comerlo y redimían las penas con el trabajo bien pagado que tenían…".
O cuando el religioso sostiene que "en teoría, según algunos, el año 1931 (cuando se proclama la República) llegó la democracia. Pero otra cosa es que fuera real o no…". Eso sí: "El único mensaje, por encima de todo, es el de Jesucristo en la cruz. Yo nunca pondré la esperanza ni en un político, ni en un economista, ni en un sistema político", concluye al rotativo argentino.
El Valle de los Caídos está en el valle de Cuelgamuros, al noreste de Madrid. El complejo de 1300 hectáreas es un mausoleo en forma de catedral excavada en la roca en el que reposan en un lugar prominente los restos del dictador Francisco Franco y el dirigente de la Falange José Antonio Primo de Rivera. Fue construido entre 1940 y 1958 con el trabajo esclavo de prisioneros republicanos. Estos formaban parte de los batallones de trabajadores que el franquismo usó para represaliar a las víctimas de más de cien campos de concentración que poblaron la geografía española hasta entrados los años 50.
En los últimos años, tanto el Partido Popular como Ciudadanos se negaron a reprobar el franquismo en sede parlamentaria y se oponen, como los responsables de la abadía, al decreto de Pedro Sánchez para permitir la exhumación del dictador. Patrimonio Nacional dedica 1,8 millones de euros al año a su mantenimiento.
El Valle está últimamente lleno a rebosar y es uno de los últimos lugares donde se puede ver la bandera española con el águila fascista y símbolos nazis. Es también la sede de un convento que usa la iglesia donde descansan Franco y Primo de Rivera, lo que no es casual: las homilías suelen terminar con un sentido recuerdo a los “mártires” que cayeron en la Guerra Civil “por Dios y por la Patria”. Santiago Cantera es el prior del Valle. Es también doctor en historia y fue candidato por la Falange en 1993 y 1994.
–Unos 23, porque hay uno que está trabajando en Roma, en la Congregación de las Causas de los Santos, y otros en formación.
–La vocación va ligada a la estabilidad, que se vincula siempre a una comunidad concreta.
–A los 30 años escuché la llamada a la vida monástica, dejé las clases en la Universidad San Pablo CEU, y me planteé distintas órdenes monacales. Probé con los cartujos y al final me decidí por el Valle.
–Si lo dices por los arcángeles de la entrada, recuerdan los ángeles del Paraíso, del Génesis…
–Dios los puso allí para que impidieran el paso al Paraíso a Adán y Eva…
–Representan a los combatientes y caídos de tierra, mar y aire, que piden silencio por el hecho de entrar en un lugar sagrado que es el cementerio…
–Es la estética de ese momento, del triunfalismo, en consonancia con el arte de estas magnitudes.
–Un cierto neoclasicismo que puede recordar a la Italia fascista, sí, pero en cambio el conjunto escultural de la Virgen del Valle, de Ramón Lapayese, tiene unos aires más de ruptura. Y la cúpula tiene un aire entre bizantino y romántico.
–Parece que en el momento de traer a Primo de Rivera se hicieron gestiones con la familia de Federico García Lorca para que también fuera llevada aquí, pero parece que no fructificaron. Ciertamente que los dos que hay aquí son los que hay. En todo caso, nuestro trabajo es desde la voluntad reconciliadora.
–El conjunto monumental tiene y tendrá unas connotaciones innegables e inevitables.
–Entiendo que haya quien se pueda sentir incómodo, pero aquí viene gente de todo tipo.
–Tocar un monumento con un significado histórico y artístico determinados… Por ejemplo ¿crees que tendríamos que desplazar Enrique IV de su lugar en el Monasterio de Guadalupe por el hecho de que caía mal a mucha gente?
–Mira, todo esto estaba bastante calmado hasta hace poco. Muchas de las cosas de hace 70-80 años de la guerra y 43 de la muerte de Franco ya estaban superadas. ¿Ahora hay que pensar en mover a Franco? No es lo que quiere la comunidad y en todo caso Primo de Rivera tiene todo el derecho de estar aquí.
–Todo se ha revuelto mucho en los últimos tiempos por finalidades políticas en las cuales no quiero entrar, y yo creo que el tiempo lo calma todo. Hay muchos intereses políticos, que sufrimos la comunidad. Puedo llegar a entenderlo… pero, a ver, el tema de las exhumaciones es complicado porque se mezclan los restos de los que están identificados con los que no lo están…Yo creo que se han reabierto muchas heridas.
–Eso sí… pero ahora se ha dado la vuelta a la tortilla, puede que antes solo se hiciera memoria de una parte y puede que ahora más de la otra…
–No se había hecho, no… Pero se han crispado mucho los ánimos y ahora esta crispación aún puede aumentar mucho más. ¡Lo que es cierto es que durante la posguerra se había conseguido vencer la crispación! Claro, porque las tensiones sociales y laborales y las injusticias sociales llevan siempre a crispaciones como las de ahora.
–En teoría, según algunos, el año 1931 (cuando se proclama la República) llegó la democracia. Pero otra cosa es que fuera real o no…
–Yo lo que quiero decir, sin entrar en consideraciones políticas, es que un estallido social puede producirse bajo cualquier régimen. Lo que puede garantizar que no estalle una guerra no es tanto un régimen político como mayor nivel de igualdad social.
–Ahora puede que sí que haya hecho una valoración política.
–No haré valoraciones políticas… porque en democracia la policía también actúa.
–No eran esclavos, ¡no era un campo nazi esto!
–¡Aquí venían voluntariamente!
–¡No hombre, no! ¡Estaban condenados!
–La cuestión es que aquí comían cerdo cuando nadie podía comerlo y redimían las penas con el trabajo bien pagado que tenían…
–Efectivamente yo creo que el único mensaje, por encima de todo, es el de Jesucristo en la cruz. Yo nunca pondré la esperanza ni en un político, ni en un economista, ni en un sistema político.
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