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"El primer mártir filipino"

"Su ejemplo nos recuerda que todos, por el bautismo estamos llamados a evangelizar"

"Cada 28 de septiembre la Iglesia recuerda el testimonio de san Lorenzo Ruiz, el primer santo filipino, y el de sus quince compañeros"

"Todos ellos fueron martirizados en Japón a mediados del siglo XVII"

san Lorenzo Ruiz

Cada 28 de septiembre la Iglesia recuerda el testimonio de san Lorenzo Ruiz, el primer santo filipino, y el de sus quince compañeros. Todos ellos fueron martirizados en Japón a mediados del siglo XVII.

San Lorenzo Ruiz nació en Filipinas, en un humilde barrio de Manila. Sus padres le transmitieron con amor la fe en Cristo. Estaba casado, tenía tres hijos y trabajaba de escribano. En 1636 decidió unirse a un grupo de dominicos que querían predicar la Buena Nueva del Evangelio al pueblo de Japón, especialmente a los más humildes. Y lo hicieron en una época en que los cristianos eran perseguidos por su fe. San Lorenzo y sus compañeros fueron detenidos, juzgados y condenados a muerte. Dieron su vida por amor a Cristo.

San Lorenzo, con su ejemplo, nos recuerda que todos, por el bautismo, laicos, religiosos y ministros ordenados estamos llamados a evangelizar, a ser discípulos misioneros de Cristo.

Lorenzo Ruiz recibió la catequesis de los padres dominicos de Manila. Cultivó la amistad con Dios y supo poner a Cristo en el centro de su existencia. Es por ello que durante el juicio dijo al tribunal que era cristiano y que sería capaz de dar mil veces su vida por Jesucristo. También nosotros estamos llamados a dar la vida cada día por Dios y por nuestros hermanos.

Cuentan algunos testimonios que, durante su cautiverio, san Lorenzo y sus hermanos rezaban juntos el santo rosario. Unían sus voces a coro en un canto de esperanza a María, madre de la Iglesia y consuelo de todos los hombres. Pidamos a la Virgen que nos guíe en la misión de invitar a todos los hombres al encuentro con Jesús.

San Lorenzo Ruiz y sus compañeros fueron canonizados en 1987, por el papa san Juan Pablo II. Durante la homilía de la canonización el Papa reflexionó sobre la importancia de vivir y morir por Cristo, y dijo estas bellas palabras: «Morir por la fe es don para algunos; vivir la fe es un don para todos» (N. 5).

En la parroquia Inmaculada Concepción y San Lorenzo Ruiz, en el corazón de Barcelona, la comunidad filipina celebra la fe desde hace más de veinticinco años. Demos gracias a Dios por toda la labor que esta comunidad realiza al servicio de la Buena Nueva de Jesucristo.

Queridos hermanos y hermanas, la figura de san Lorenzo Ruiz, como otros tantos mártires, es un ejemplo entrañablede vivir la fe con radicalidad. Ellos nos enseñan que nada, ni siquiera la persecución o la muerte, nos separará del amor de Dios, manifestado en Jesús, Nuestro Señor (cf. Rom 8,39).

Parròquia de la Immaculada Concepció i Sant Lorenzo Ruiz - Secretariat Diocesà de Turisme, Peregrinacions i Santuaris

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