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Bolsas solidarias y ollas comunes para los afectados por la paralización del trabajo
La labor solidaria que por casi tres décadas desarrolla en Bolivia el español Nicolás Castellanos tiene ahora un frente más con las bolsas solidarias y las ollas comunes, en auxilio de quienes no tienen para comer tras más de tres meses sin trabajo.
"Solidaridad, solidaridad y solidaridad", es la receta ante estos tiempos difíciles, subraya a Efe este sacerdote español afincado desde hace 29 años en la ciudad boliviana de Santa Cruz.
Su renuncia en 1991 como obispo de Palencia en España, para ayudar a los más necesitados en el barrio popular del Plan 3.000 de Santa Cruz, le ha valido numerosos reconocimientos en Bolivia y en su país, como el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1998.
"Bienvenido", "Gracias por tu ayuda", "Tu apoyo nos da más fuerza", rezan los carteles que le reciben en un reparto en un barrio cruceño de bolsas solidarias con alimentos básicos como aceite, harina, azúcar y fideo.
"No tienen para comer", lamenta, pues la cuarentena contra el coronavirus es especialmente rígida en Santa Cruz, la ciudad más golpeada en Bolivia por la COVID-19, con restricciones para salir de casa desde hace casi cien días que han dejado sin trabajo a mucha gente.
Su proyecto solidario Hombres Nuevos contribuye a paliar sus penurias con el reparto de bolsas de alimentos y con 26 ollas comunes de comida por barrios de esta ciudad de algo más de millón y medio de habitantes, la mayor de Bolivia.
Además de tres centros de discapacitados psíquicos, los enfermos de sida y tuberculosis en la cárcel de la ciudad y más de trescientas familias necesitadas en Santa Cruz y una comunidad de la región. "Cada día aumentan las bolsas solidarias", comenta con satisfacción, a través de apoyos que recibe en Bolivia y desde España.
Una fila de gente, desde niños a mayores, espera su ración en una de estas ollas con comida caliente, cuya elaboración y reparto supervisa el propio sacerdote nacido hace 85 años en la provincia española de León. Su mensaje consiste en que "todos seamos solidarios para que nadie pase hambre", para que "la gente no se muera en la calle".
Nicolás Castellanos recuerda que su Proyecto Hombres Nuevos supera los 5.000 voluntarios desde que llegó a Bolivia y los 50 millones de dólares en fondos solidarios recaudados, para centros de salud, comedores, escuelas, becas universitarias, apoyo a emprendedores, agua potable, viviendas, iglesias y muchas otras obras sociales.
"Diosito ha bajado a vernos con el proyecto", le dicen al sacerdote español en su querida Santa Cruz. La ciudad es la capital económica de Bolivia, pero la cuarentena desde finales de marzo ha golpeado su actividad, con mucha gente sin trabajo que depende de la solidaridad.
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