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El arzobispo llama a la unidad en la diversidad
(ADN Celam).- En la Catedral Basílica Santa María la Antigua de Panamá, asistieron cientos de laicos provenientes de grupos, asociaciones y nuevas comunidades del país, para participar del Jubileo de los Movimientos Eclesiales. Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, presidente de la Conferencia Episcopal Panameña, al presidir la eucaristía que se realizó en la Solemnidad de Pentecostés, recordó a los presentes que “Pentecostés es el cumpleaños de la Iglesia” y ratificó el compromiso de estos carismas con la renovación misionera que el Espíritu Santo inspira hoy.
En su homilía, monseñor Ulloa observó que Pentecostés es “el milagro de la unidad en la diversidad, el lenguaje del amor que todos entienden”. Subrayó que el Espíritu no anula las diferencias, sino que las armoniza, invitando a los católicos del siglo XXI a vivir una comunión real entre carismas sin temor a la diversidad ni caer en divisiones. “Nos quiere distintos, pero no distantes”, remarcó, al tiempo que contrapuso el dinamismo del Espíritu a la apatía de quienes “parecen no tener vida”.
El prelado manifestó su agradecimiento a los movimientos, grupos y asociaciones su “frescura evangélica” destacando cada carisma como una respuesta del cielo a necesidades concretas. Afirmó que cada uno desde su carisma ha abierto caminos de conversión, servicio y formación en la familia, el trabajo, la política y la cultural. “La Iglesia les dice hoy con gratitud: ¡gracias por su generosidad, por su testimonio y por su fidelidad al Espíritu!”, asintió.
Durante su reflexión, el líder religioso advirtió sobre la tentación que puede darse al aislamiento en “pequeños mundos espirituales”. Citando la exhortación Christus vivit del Papa Francisco, afirmó que “la unidad es superior al conflicto” y que un movimiento sin amor a toda la Iglesia “no está siendo fiel al Espíritu que lo inspiró”.
En este sentido, invitó a estar atentos a la escucha, a formarse con profundidad y a evangelizar sin encerrarse, estando disponibles a servir con humildad. “El Espíritu no inspira competencias malsanas; nos impulsa a vernos como hermanos y a caminar juntos en la misión”.
Al concluir, monseñor Ulloa exhortó a avivar “el fuego del Espíritu” para que “cada uno siga siendo llama viva que enciende otros corazones”. Con corazón material el prelado puso la mirada en la Virgen María, pidiendo que el Jubileo renueve a los movimientos y a toda la Iglesia panameña. “¡Ven, Espíritu Santo, y renueva la faz de la tierra, renueva nuestros corazones!”, clamó, mientras los presentes repetían el estribillo y ondeaban pañuelos con los colores de sus carismas.
La celebración eucarística culminó con un envío misionero que recordó la esencia de Pentecostés: salir al mundo como testigos valientes del Evangelio, anunciando que la diversidad de carismas es, en el Espíritu, fuente de unidad y esperanza.
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