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Monseñor Joel Ocampo se ha sentido acompañado en su dolor
(desdelafe).- En sólo tres semanas, monseñor Joel Ocampo Gorostieta, Obispo de Ciudad Altamirano, en el estado mexicano de Guerrero, perdió a tres de sus familiares más cercanos.
El domingo 7 de junio, día de la Santísima Trinidad, murió Noelia Rosbelia, esposa de su hermano mayor; el 11 de junio, Jueves de Corpus Christi, falleció su sobrino Olegario Josué. Finalmente, este martes 30 de junio, el Señor visitó nuevamente a su familia, llevándose a su hermano Olegario Campo Gorostieta, quien tenía varios días hospitalizado en estado grave.
En un comunicado, monseñor Ocampo agradeció el apoyo y las oraciones de sus sacerdotes, religiosas y del pueblo de Dios que lo ha acompañado en su dolor: “Mi hermano ha ido a reencontrarse con su esposa Noelia Rosbelia y con su hijo Olegario Josué. Descansen en paz”.
Como en otras diócesis del país, el Obispo ha estado cerca de su grey, y ha transmitido sus Misas vía internet. En algunas de ellas abrió su corazón y dio muestras de su fe, a pesar del profundo dolor que significan estas pérdidas.
En su homilía del 28 de junio, dijo: “Qué difícil es, para quienes no han sido afectados, entender esto. Qué difícil es, para aquellas personas que no han sufrido la enfermedad, que no han perdido a un ser querido, entender lo grande de esta pandemia, la letalidad de este virus”.
“En medio del dolor se los digo, agradezco a Dios el haberme tocado con su bendita mano izquierda, porque entiendo el dolor de tantas familias, de tantos hermanos en mi diócesis, en Tacámbaro, en Chilapa, en Acapulco, en todas partes, que están sufriendo las consecuencias de esta situación”.
El Obispo de Ciudad Altamirano envió un mensaje de comprensión y esperanza para todos aquellos que sufren. “Dios sabe por qué. Sin duda, las personas que han muerto eran más buenas que nosotros, y Dios se lleva a los buenos porque nos encontró preparados. A nosotros todavía no, porque no nos hemos convertido, porque nos da otra oportunidad para arrepentirnos y cambiar de vida”.
"El esplendor de la Pascua de la Resurrección está cerca, y aunque no entendamos la voluntad de Dios, te invito a que lo aceptemos"
“Queridos hermanos que están sufriendo el dolor de la enfermedad, el tener a un hermano hospitalizado entre la vida y la muerte, el vivir en la casa con un enfermo tirado y no tener para las medicinas, el no haber posibilidad de internarlo y asistirlo como debe ser. Para ti, mi hermano que has perdido uno, dos o tres seres queridos: ¡Ánimo! El esplendor de la Pascua de la Resurrección está cerca, y aunque no entendamos la voluntad de Dios, te invito a que lo aceptemos”.
Monseñor Ocampo Gorostieta compartió la oración que más ha elevado al Señor en estos momentos de dolor. “He hecho mía la oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní. Cuesta decirla, mi hermano, pero hazla”: “Padre, si es posible aparta de mí, de mi familia y de mi pueblo esta amarga prueba. Pero que no se haga mi voluntad, nuestra voluntad, sino la Tuya. Aunque no la entendamos que se haga, Señor, Tu voluntad”.
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