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El arzobispo clausura el Cursillo de Cristiandad en el colegio San José de Cluny de Pozuelo
(Archimadrid).- «Lo que hemos vivido aquí es un nuevo Pentecostés». Lo afirmó el pasado domingo, 30 de mayo, el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, durante la clausura del Cursillo de Cristiandad mixto número 358 de la diócesis de Madrid, celebrada en el colegio San José de Cluny de Pozuelo.
Varias fueron las actitudes que el arzobispo animó a mantener a los cursillistas: la relación con Dios, «orad, frecuentad los sacramentos»; tener la «convicción de que sois miembros de la Iglesia», con una «característica especial: habéis sido llamados para alentar al pueblo de Dios», y «ayudaos entre vosotros; no dejéis las reuniones que tenéis en Cursillos, eso os alentará», porque igual que «un ser humano no puede vivir sin comer, un discípulo de Jesús no puede vivir sin renovar permanentemente» su fe.
Asimismo, invitó a los presentes a no dejar de evangelizar: «El encuentro verdadero con el Señor nos lanza a la misión». En este sentido, recordó que Jesucristo «nos ha dado al Espíritu para que lo sigamos anunciando a Él, que es la única verdad que cuando alcanza el corazón humano nos hace felices». «Necesitamos hombres y mujeres testigos del Señor en medio del mundo», aseveró.
Un mundo este de pandemia que «nos ha hecho ver» lo que decía san Pablo, patrono del movimiento de Cursillos de Cristiandad: «Si vivimos, vimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor. En la vida y en la muerte somos del Señor». También el virus, añadió el arzobispo, ha evidenciado que «tenemos que ser como el buen samaritano», que cuida y atiende al herido y después vuelve «para decirle que se una a mí para cambiar este mundo, haciendo un pueblo de verdaderos samaritanos».
En sintonía con la fiesta de la Santísima Trinidad, que se celebraba el domingo, el arzobispo recordó que esta fiesta pone de manifiesto cómo «el Dios en quien creemos y se nos ha revelado en Jesucristo no es solitario; Dios no es soledad, es amor que se da, que nos hace relacionarnos y nos unifica en un pueblo que tiene que anunciar al Señor». Así, «qué experiencia más bella la de sentir que tenemos un solo corazón que quiere palpitar al unísono con el Señor y que tiene un mensaje que dar».
Por su parte, el presidente diocesano de Cursillos, Juan Antonio Montoya, y el consiliario diocesano, Pedro Pérez, quisieron agradecer la presencia y la cercanía del cardenal Osoro, quien aprovechó para referirse al Cursillo de Cristiandad que hizo en el año 1974 «en mi tierra, siendo yo un cura joven».
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