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León XIV y la economía del Vaticano: "Tenemos que continuar el proceso de reforma que Francisco comenzó"
A pesar de que nunca escondió su oposición a las reformas del Papa
El papa Francisco defendió hasta el último momento al "ranger australiano", como se conocía en los ambientes vaticanos al cardenal George Pell, de lo que consideró una "calumnia", al referirse a la condena por abusos en su país, y elogió siempre su labor para hacer más transparente las finanzas de la Santa Sede.
Pell, que falleció en Roma a los 81 años por las complicaciones tras una operación para la sustitución de la prótesis de cadera, aunque más moderado en sus declaraciones que otros cardenales conservadores de la Curia, nunca había escondido su oposición a las reformas de Francisco.
Pero estas posiciones conocidas de todos, nunca impidieron al papa Francisco incluirle en el C9, el consejo de cardenales que le ayudarían en el gobierno de la Iglesia, y después hacerle prefecto de la recién nacida Secretaría de Economía, el ministerio de las finanzas, que pondría orden en las poco transparentes cuentas de la Santa Sede.
En una reciente entrevista con la agencia Reuters, el papa explicaba hablando de que la idea de la Secretaría para la Economía, una de las grandes reformas del pontificado, fue del cardenal Pell: "El fue el genio", aseguraba el pontífice argentino.
En la entrevista que el papa concedió durante esta Navidad a la cadena televisiva italiana Mediaset, Francisco volvió a recordar el trabajo realizado con clarividencia por el cardenal en el ámbito económico, subrayando que debido a una "calumnia", en referencia a las denuncias de abusos en Australia, tuvo que "alejarse de esta administración”.
"Tuvo que quedarse casi dos años en Australia por esta calumnia y después resultó inocente, pero se la han hecho pagar cara al pobrecillo"
"Tuvo que quedarse casi dos años en Australia por esta calumnia y después resultó inocente, pero se la han hecho pagar cara al pobrecillo. Se tuvo que alejar de esta administración, pero fue Pell quien trazó el esquema de cómo podíamos ir adelante. Es un gran hombre y le debemos muchas cosas", dijo el papa en esta ocasión.
Tras conocerse las acusaciones de abusos a dos monaguillos en los años 90 en Melbourne , el 29 de junio de 2017, Francisco otorgó a Pell un permiso para ausentarse para que pudiera defenderse de las acusaciones, aunque realmente se entendió como que el pontífice argentino obligó al purpurado australiano a acudir al juicio y no valerse, como podría haber hecho, de su inmunidad diplomática como miembro de la Curia vaticana. Pero nunca le relevó de su cargo como prefecto de la Secretaría de Economía y sólo le sustituyó pasados los cinco años establecidos para dejar el cargo.
Por su parte, el Vaticano siempre expresó que esperaba "el resultado del proceso de apelación", recordando que reiteró su inocencia y "tenía el derecho de defenderse hasta el último grado". Llegada su absolución y después de pasar más de 400 días en la cárcel, Pell -que sufría problemas cardíacos desde hacía tiempo y llevaba implantado un marcapasos desde 2010-, regresó a Roma en septiembre de 2020.
Se pensaba que para hacer las maletas, pero Francisco nunca le obligó a dejar su apartamento en la plaza della Citta Leonina, a pocos metros de los muros Vaticanos. Incluso después de tres años de ausencia del Vaticano, le recibió en audiencia oficial en la biblioteca del Palacio Apostólico el 12 de octubre de 2020 y al recibirlo agradeció al purpurado “por su testimonio”, según se le escucha decir en un breve video que difundido por los medios vaticanos y que escenificó el apoyo de Francisco.
“El papa Francisco me ha respaldado con firmeza durante estos problemas y ha sido muy amable cuando lo he encontrado. Estoy muy agradecido por su apoyo y también por el del papa Benedicto”, aseguró Pell sobre este encuentro reparador en una entrevista a la agencia Rome Report.
Y es que al "Ranger", llamado así por su casi dos metros de altura y sus modos enérgicos, se le atribuye el haber denunciado las irregularidades con los fondos de la Secretaría de Estado en la compra del edificio Sloane Avenue en Londres, que acabó creando un agujero en las arcas vaticanas de cerca 300 millones de euros.
Un problema que acabó salpicando al entonces sustituto de la Secretaría de Estado de 2011 a 2018, Angelo Becciu, al que el Papa retiró sus derechos como cardenal y que está siendo juzgado junto con otras nueve personas en el Vaticano por estas irregularidades.
El cardenal australiano dejó caer que fue Becciu quien estaba detrás de las supuestas transferencias de dinero del Vaticano a Australia durante el proceso. "Algunos hablan de una posible conexión entre los problemas del mundo de las finanzas aquí y mis problemas en Australia, pero no tenemos pruebas. Sabemos que algo de dinero pasó del Vaticano a Australia, 2,3 millones de dólares, pero hasta ahora nadie ha explicado por qué", lanzó la acusación el purpurado.
Con casi total seguridad, el Papa asistirá en los próximos días al funeral del cardenal en la basílica de San Pedro.
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