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En un mensaje del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso ante el mes de Ramadán
(AICA).- "Cristianos y musulmanes: promotores del amor y la amistad", se titula el Mensaje del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, difundido por la Oficina de Prensa de la Santa Sede este viernes, 24 de marzo, con motivo del inicio del Ramadán, un mes sagrado marcado por el ayuno para los musulmanes practicantes, que comenzó este año el miércoles 22.
"La convivencia pacífica y amistosa enfrenta muchos desafíos y amenazas: extremismo, radicalismo, controversia, disputas y violencia por motivos religiosos", se lee en el mensaje, y se subraya que "las amenazas son alimentadas por la cultura del odio".
En el mensaje, firmado por el prefecto del Dicasterio, cardenal Miguel Ángel Ayuso Guixot MCCJ, y el secretario, monseñor Indunil Kodithuwakku Janakaratne Kankanamalage, se insta a "encontrar los caminos más adecuados para contrastar y superar esa cultura, fortaleciendo en cambio el amor y la amistad, especialmente entre musulmanes y cristianos, en virtud de los lazos que nos unen”.
“Las diferencias pueden ser percibidas como una amenaza, pero cada uno tiene derecho a su propia identidad específica, con sus diferentes componentes, sin por ello ignorar ni olvidar lo que tenemos en común”, se argumenta en el mensaje.
Por otro lado, se lamenta que “las actitudes y comportamientos negativos hacia los que son diferentes a nosotros son lamentablemente numerosos: sospecha, miedo, rivalidad, discriminación, exclusión, persecución, polémica, insultos y calumnias, por citar solo algunos”.
Y se destaca que “las plataformas de redes sociales son espacios comunes para este comportamiento dañino, pervirtiendo su papel de medios de comunicación y amistad a herramientas de enemistad y lucha”, en tanto subrayan que “los opuestos de los comportamientos negativos anteriores son el respeto, la bondad, la caridad, la amistad, el interés mutuo por todos, el perdón, la cooperación para el bien común, la ayuda a todos los que tienen cualquier tipo de necesidad y el cuidado del medio ambiente, para mantener nuestra 'casa común' como un lugar seguro y agradable para vivir juntos en paz y alegría”, dice el texto.
Por último, se advierte que “no podemos prevenir y combatir la cultura del odio y en su lugar promover una cultura del amor y la amistad sin una sana educación de las generaciones futuras en todos los espacios en los que se educan: en la familia, en la escuela, en los lugares de culto, en la vida social y en los medios de comunicación”.
“Un mundo donde reine la justicia, la paz, la fraternidad y la prosperidad agrada al Todopoderoso y trae alegría, solicitando así nuestro compromiso sincero y compartido”, concluye el texto del mensaje.
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