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Las reglas que marca la constitución apostólica de Juan Pablo II, reformada por Benedicto XVI
El anormal retraso en comunicar los resultados de la primera fumata de ayer tarde desató el tarro de las esencias de los rumores sobre las posibles causas. Hoy ya sabemos por dónde pueden haber ido los tiros, pero incluso se llegó a especular con la posibilidad de equivocaciones en las votaciones o incluso votos que hubiesen podido invalidar el resultado. ¿Contempla la rigurosa normativa que regula el cónclave estas posibilidades? ¿Pueden votar por ejemplo en blanco o a candidatos que no sean los que están entre los 133 cardenales electores que están encerrados en la Sixtina?
Sí, en un cónclave para elegir Papa, los cardenales tienen ciertas libertades en su voto, pero hay reglas específicas que rigen el proceso, según la constitución apostólica Universi Dominici Gregis de Juan Pablo II, que regula los cónclaves, aun contemplando variables deja un cierto margen de libertad a los cardenales a la hora de emitir su voto.
Así, por ejemplo, los purpurados pueden, en teoría, no escribir ningún nombre en su papeleta, es decir, emitir un voto en blanco, aunque no se contarían como válidos para el recuento de la elección, dado que el Papa debe ser elegido por una mayoría de dos tercios de los votos válidos emitidos. Y pueden también escribir más de un nombre, claro, aunque ese será declarado nulo, no afectando al recuento.
Igualmente, los cardenales en el cónclave pueden escribir en su papel el nombre de cualquier varón católico bautizado, aunque en la práctica, los papas casi siempre han sido elegidos de entre los cardenales, especialmente en los últimos siglos.
En todo caso, y aunque ese voto sería válido de acuerdo a la interpretación de la constitución apostólica Universi Dominici Gregis, promulgada por el papa Juan Pablo II en 1996 y modificado por Benedicto XVI en 2013, sería altamente improbable que consiguiese el consenso necesario del resto de purpurados para conseguir nombrarlo Papa.
Estos aspectos viene más o menos explicitados en el capítulo VI, núm. 83, donde se indica que el Papa puede ser alguien "incluso fuera del Colegio cardenalicio", lo que implícitamente implicaría que cualquier varón bautizado podría ser elegido papa; en el capítulo V, núm. 66-68, donde se describe el proceso de votación, incluyendo cómo se cuentan los votos y la posibilidad de votos nulos (como los blancos, que no se especifican explícitamente, pero se deducen de la normativa sobre votos inválidos, como los que contemplen más de un nombre, aunque este aspecto sí se contempla específicamente); y en el capítulo V, núm. 64, donde se explicita que los cardenales escriben el nombre de su candidato en la papeleta, sin limitar explícitamente los nombres a los cardenales presentes.
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