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La imagen de la prefecta dirigiendo el rezo ante la Curia sería un gesto impactante
Esta noche, la plaza de San Pedro acogerá el décimo rezo del Rosario por la salud del Papa Francisco, una oración que vienen presidiendo los titulares de distintos dicasterios de la Curia vaticana, y que han seguido la estela de los rezos que el santo Pueblo de Dios inició, desde el Gemelli, por Bergoglio.
Hasta la fecha, por el altar del atrio vaticano (a excepción del 1 de marzo, en el que la lluvia obligó al cardenal Gugerotti a presidir el rezo en el interior de la basílica) han pasado el secretario de Estado, Pietro Parolin; el decano del Colegio cardenalicio, cardenal Re; el vicario del Papa en Roma, Baldassare Reina; y distintos prefectos de dicasterios, desde Tagle hasta Semeraro (que será quien la presida esta noche), pasando por Tucho Fernández, Gugerotti, Krajewski, Prevost y Roche...
Si, como parece, el ingreso de Francisco se prolonga, llegará un momento, seguramente esta semana o la que viene, en el que tocará el turno al dicasterio de Vida Consagrada, cuyo prefecto, en este caso prefecta, es una mujer. La primera mujer prefecta de un dicasterio, sor Simona Brambilla. ¿Presidirá Brambilla el Rosario? ¿Optará el Vaticano por ceder la presidencia al proprefecto Ángel Fernández Artime?
El Rosario es una oración mariana, que cada día se reza en millones de iglesias de todo el mundo. En su mayor parte, al menos en España, está presidida por mujeres. No es una celebración eucarística ni sacramental, por lo que, en puridad, no debería haber problema alguno para que una mujer, en este caso Brambilla (o, llegado el momento, la nueva 'alcaldesa' del Vaticano, Raffaela Petrini), pudiera dirigir la oración, incluso, ante la plana mayor de la Curia, de la que ella forma parte. Una negativa, o imponer que sea el prefecto, supondría una ruptura con lo que han asegurado ambos: que quien manda es Brambilla.
El gesto, además, tendría una potencia inigualable en estos tiempos de incertidumbre. Sor Simona, en el centro de la plaza de San Pedro, dirigiendo el rezo del Rosario por la salud del Papa, arrodillándose frente a la imagen de la Virgen, o sentándose en la icónica silla blanca, que Parolin dejó libre pero que la práctica totalidad de los oficiantes han ocupado.
¿Se atreverá el Vaticano a permitir que la normalidad se imponga, y Sor Simona Brambilla presida una oración, tal y como le correspondería, o impondrán que sea Artime como proprefecto (y cardenal)? En caso de que sea ella, ¿qué harán los cardenales más tradicionalistas -Burke, Müller, Sarah y demás-, que no han faltado un solo día al rezo del Rosario?
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