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La 'sorpresa' saltó, tal y como había avanzado esta mañana Religión Digital, y el papa Francisco acudió este domingo al centro de Roma para ver la exposición del que en alguna ocasión ha manifestado es su cuadro favorito, ''La Crucifixión blanca', de Marc Chagall, expuesto en el Palacio Cipolla, en uno de los eventos culturales de preparación al Jubileo. Francisco se detuvo en la via del Corso de regreso de su homenaje a la Virgen Inmaculada en la plaza de España, informó el Vaticano.
Es un cuadro "que grita contra los horrores del mundo y al mismo tiempo muestra el camino de la mansedumbre y el amor como clave de la salvación", según los organizadores del evento 'El Jubileo es cultura', que ha preparado varias exposiciones antes de que empiece oficialmente el Año Santo el próximo 24 de diciembre.
La exposición del cuadro, con entrada gratuita, durará hasta el 27 de enero y ofrecerá la oportunidad de contemplar la famosa obra del artista bielorruso, nunca expuesta en Italia, gracias al préstamo del Art Institute of Chicago.
Marc Chagall, pintor ruso naturalizado francés, de origen judío jasídico, nacido en Lëzna, ciudad bielorrusa, en 1887 y fallecido en Saint-Paul-de-Vence en 1985, pintó 'La Crucifixión Blanca' inmediatamente después de la noche entre el 9 y el 10 de noviembre de 1938 llamada 'Kristallnacht', un episodio destacado y programático de la escalada del terror y la violencia antisemita de los nazis.
Esta no es la única crucifixión que pintó el artista y no es una contradicción que él, judío, eligiera un emblema de la religión cristiana: en Cristo el artista vio al hombre justo en quien se reflejan todas las persecuciones sufridas por el pueblo judío.
La pintura está repleta de citas históricas y simbólicas. Y es un grito de firme denuncia contra la violencia del mundo, en cuyo centro se encuentra la cruz iluminada por una luz blanca, símbolo de pureza, donde el sentido de la vida y la muerte se encuentran y se convierten en eternidad, explican los organizadores.
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