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León XIV y la economía del Vaticano: "Tenemos que continuar el proceso de reforma que Francisco comenzó"
El Papa señaló al purpurado para reformar el episcopado mundial, empezando por EEUU
Robert Prevost. Es uno de los nombres que más suenan en las últimas horas. Para bien, y para mal. Algunos, para proclamarle como uno de los 'papables' ocultos, en mitad de unas quinielas que continúan lanzando los nombres de Parolin, Tagle y Zuppi, y avanzan otros como Ërdo, Aveline, Filoni, Artime, Aguiar o el más exótico (y plenamente francisquista, aunque desconocido) David en Filipinas. Otros, para desacreditar su andadura, sacando falsas acusaciones de encubrimiento de abusos. El prefecto del Dicasterio para los Obispos, a sus 69 años, lleva casi dos al frente del organismo vaticano encargado del nombramiento de pastores, y de su rectitud, y a fe que se ha empeñado en llevar a cabo su misión.
No llegó allí de causalidad. De hecho, tal y como ha podido confirmar RD, Francisco nombró a Prevost prefecto de Obispos tras comprobar la falsedad de las acusaciones de encubrimiento de abusos en Chiclayo (Perú), donde este estadounidense, quien fue prior general de los agustinos, llevó a cabo buena parte de su acción pastoral.
Las denuncias, convenientemente filtradas por pseudomedios vinculados a la extrema derecha, el movimiento MAGA y El Yunque, buscarían desacreditar las posibilidades de este 'papable' que, sin duda, aglutinaría el legado de Francisco, y lo haría no tanto desde la profecía del argentino, sino desde la capacidad de gestión acreditada
Las denuncias, convenientemente filtradas por pseudomedios vinculados a la extrema derecha, el movimiento MAGA y El Yunque, buscarían desacreditar las posibilidades de este 'papable' que, sin duda, aglutinaría el legado de Francisco, y lo haría no tanto desde la profecía del argentino, sino desde la capacidad de gestión acreditada. Un 'Pablo VII' después de un nuevo 'Juan XXIII', para un pontificado medio (10-12 años) en el que se implementaran las apuestas por una Iglesia sinodal, la reforma de la Curia y el nombramiento de obispos-pastores, muy en la línea de lo deseado por Francisco.
Sus opositores apuntan que Prevost no tiene el carisma de Bergoglio, y dejan caer su condición de estadounidense para subrayar que no puede haber dos grandes líderes mundiales (Papa y presidente) del mismo país. En cambio, quienes defienden su candidatura (entre ellos, uno de los principales kingmakers, el cardenal Maradiaga), insisten en que, precisamente por su carácter templado pero firme, Prevost puede convertirse en la némesis de Trump. El 'Emperador' que ya ha hecho chanza de la figura papal y que, como en otros tiempos de la historia de la Iglesia, intenta someter el poder eclesiástico al poder temporal, con la excusa de la supuesta 'guerra cultural', azuzada por los sectores más violentamente ultracatólicos de Europa y Estados Unidos. Prevost, subrayan quienes le conocen, sería un estadounidense que podría decirle a Trump que la Iglesia "no va por ahí".
Prueba de ello es que, desde su designación al frente del Dicasterio para los Obispos, Prevost habría cambiado al menos a una veintena de obispos norteamericanos, buscando prelados pastores. El caso más paradigmático, y que más muestra el desencuentro entre la Santa Sede y la Administración Trump, fue la designación del cardenal McElroy como arzobispo de Washington. Un defensor de los migrantes en la diócesis del presidente más anti-inmigración de la Historia. Y lo que ha empezado a hacer en EEUU también pretende llevarlo a cabo en otros países, entre ellos España.
La sinodalidad es innegociable, así lo han dejado claro la mayoría de los purpurados en las congregaciones generales, que este lunes vivirán su más importante momento, con dos sesiones de mañana y tarde, previas al encierro que se producirá a partir del martes por la tarde y antes de la misa Pro Eligendo Pontifice del miércoles
La falta de carisma en comparación con Bergoglio la supliría Prevost con una enorme cantidad de trabajo, y con una mayor organización, sin dejar de lado una de las bases del pontificado de Francisco: que la toma de decisiones se hace a través de procesos, teniendo en cuenta al pueblo santo de Dios. Y es que la sinodalidad es innegociable, así lo han dejado claro la mayoría de los purpurados en las congregaciones generales, que este lunes vivirán su más importante momento, con dos sesiones de mañana y tarde, previas al encierro que se producirá a partir del martes por la tarde y antes de la misa Pro Eligendo Pontifice del miércoles.
Se espera que este lunes medio centenar de purpurados (muchos de ellos, que ya han pedido la palabra, del sector bergogliano), apunten los estilos del próximo Papa. Los principales candidatos continúan en silencio, escuchando, aunque no se excluye que alguno pueda pedir la palabra. El temor, con todo, es el de no 'emocionar' con un discurso que pueda minar las posibilidades de cada uno, en un ambiente muy distinto del que hace doce años eligió a Francisco. Entre las claves, una que puede simbolizar el propio Prevost: que la Iglesia no ha de temer las izquierdas ni las derechas, y tiene que estar en el fondo, no en el centro, contentando a todos.
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