La economía del Vaticano según León XIV en el libro de Elise A. Allen
León XIV y la economía del Vaticano: "Tenemos que continuar el proceso de reforma que Francisco comenzó"
Doce días, más de 30.000 kilómetros y numerosos encuentros para un balance muy positivo
El 45º viaje apostólico del papa Francisco al sureste asiático y Oceanía, el más largo y extenuante de sus once años de pontificado, y en vísperas de cumplir los 88 años, ya es historia. Sin embargo, ha generado una ingente cantidad de imágenes destinadas a pervivir en la memoria de cuantos -millones de personas- quisieron formar parte de un itinerario que, más que geográfico, es espiritual y eclesial. En Religión Digital hemos querido destacar tan sólo un puñado de ellas, magisterio visual del Papa de la primavera.
Alrededor de 600.000 personas, prácticamente la mitad de los habitantes de Timor Oriental, ocuparon la enorme explanada de Taci Tolu, en la capital del país, uno de los más pobres del mundo, para participar en la misa que presidió Francisco para llevar el Evangelio a los “confines”, y donde destacó la importancia de aquella sociedad tan joven y con tantos niños, "lo mejor del país", aunque pidió que "estén atentos, porque me dijeron que en algunas playas vienen los cocodrilos, los cocodrilos que vienen nadando y tienen la mordida más fuerte de lo que manejamos", y "que quieren cambiarles la cultura, que quieren cambiarles la historia".
El dolor de la familia del niño Mateo, asesinado el 18 de agosto, llegó hasta el Papa en el momento en que embarcaba para salir rumbo a Yakarta, y las condolencias de Francisco fueron de vuelta al pueblo toledano de Mocejón estampadas en una camiseta de fútbol con su firma. Para la madre del pequeño de 11 años, quien le había escrito una carta al Pontífice, fue un rosario bendecido.
En Indonesia, el país con la mayor comunidad de musulmanes del mundo, uno de los momentos más esperados era el encuentro con el gran imán de la mezquita Istiqlal, Nasaruddin Umar, con quien firmó el jueves 5 de septiembre una declaración (similar a la de 2019, en Abu Dabi, con el gran imán de al-Azhar) en la que instan a los representantes de las religiones a ayudar a resolver los conflictos y actuar frente a la destrucción medioambiental, pero cuya plasmación más gráfica de lo que se pretende con ese texto - junto con la bendición del "túnel de fraternidad" entre la catedral y la mezquita de Yakarta- fue el beso en la frente que el líder musulmán dio a Francisco, agachándose, y el que el Papa, desde su silla de ruedas, le devolvió en la mano.
"Voy a atentar con bomba contra el Papa. Esperen noticias". Fue la amenaza vertida a través de las redes sociales y que no hizo esperar a las fuerzas de seguridad de Indonesia, que detuvieron a siete personas, entre ellas a quien había afirmado en un canal de YouTube que era "un terrorista". El recorrido por las calles de Yakarta, con una multitud que se congregó para recibir al Papa, evidenciaba las medidas de seguridad que se habían adoptado para garantizar la integridad de Francisco.
Durante su encuentro con las autoridades y la sociedad civil en su primer día en Indonesia, y saltándose como es habitual, por otra parte, el guion, Francisco lamentó que hay familias que prefieren "tener un gato o un perrito antes que un hijo", denunciando también la existencia de "leyes de muerte" que limitan los nacimientos. "En cambio, en Indonesia hay familias de cuatro o cinco hijos, y esto está bien", señaló con agrado el Papa, ratificado con un "¡adelante así!".
Fue en un emocionante encuentro de Francisco con los "niños rotos" en Dili, en la capital de Timor, el día 10, cuando visitó la Casa Irmãs Alma, un centro donde las hermanas de la Asociación de Instituciones Misioneras Laicas atienden a niños discapacitados y gravemente enfermos.
Francisco tocó, acarició, bendijo a aquellos pequeños -también a Silvano, a quien tenía en una silla frente a sí y agarraba de la mano- y a sus familias, conmovido por lo que veía, al borde las lágrimas que no podían contener tantas de ella, que lloraban incluso en la mano del Papa mientras, inclinadas hacia adelante, cargaban en una bolsa con un bebé hidrocéfalo.
Sor Rosa, el cura don Sancho, el laico Florentino y el jesuita João Felgueiras. Cuatro testigos de una historia eclesial viva y apasionada por el Evangelio, que (los tres primeros) en la catedral de la Inmaculada Concepción de Dili, dieron su testimonio el día 10 al Papa sobre su experiencia de fe y participación en los dramáticos y dolorosos acontecimientos del país.
La primera, como símbolo del floreciente estado de las vocaciones religiosas en Timor Oriental; el segundo, encarnado en los anhelos de un pueblo que busca su libertad; el tercero, un casi nonagenario catequista andariego que durante medio siglo recorrió infinidad de kilómetros para que no faltase la comunión ni la Palabra a nadie en la isla, por lo que el Papa, bromeando, lo comparó con San Pablo. Y, finalmente, un cohermano de 103 años, toda una institución en Timor Oriental, quien no abandonó a su pueblo ni en los peores días de la ocupación por parte de Indonesia y a quien Francisco saludó especialmente durante el encuentro con los jesuitas.
A la periferia de la periferia. Allí, a Vánimo, un lugar recóndito de Papúa Nueva Guinea, puso rumbo Francisco el día 8, para encontrase con unos compatriotas argentinos que misionan desde hace años en esa diócesis. Cumplía así el Papa la promesa que le había hecho en 2019 a Martín Prado, del Instituto del Verbo Encarnado, quien le había visitado en la residencia de Santa Marta, con un grupo de fieles. "La gente siempre ha escuchado hablar del Papa, del Vicario de Cristo y del sucesor de San Pedro, pero verlo con sus propios hijos y saberse querido por él, que les haya venido a visitar a ellos, esto no tiene palabras", señalaban exultantes de alegría.
Desde el centro de la Iglesia, que son ahora las periferias desde el pontificado de Francisco, el Papa presidió, precedido de cantos y bailes tribales, una eucaristía que en aquellos confines de la tierra reunió a unas 20.000 personas. Les llevó la Palabra, pero también una tonelada de medicinas y juguetes, como ejemplo de los que les había encargado la víspera a los misioneros: que no olvidasen ocuparse de los más desfavorecidos, también en las zonas más remotas. Y lo rubricó, en nombre precisamente de ellos, colocándose un tocado de plumas típico de las comunidades indígenas de Papúa Nueva Guinea.
Blanca, como su vestimenta. La acogida al Papa en el Parlamento de Singapur, el día 12, además de los discursos protocolarios, dio lugar a un intercambio de regalos entre los que destacó una impresionante orquídea blanca, conocida como dendrobium nobile, aunque esta ya ha sido 'bautizada' por el propio Francisco -con un cartelito que le invitaron a plantar en ella- como Dendrobium His Holiness Pope Francis, en lo que es un gesto de respeto y hospitalidad representado por una delicada planta que llena de luz y belleza los lugares en los que se coloca.
Hace unos meses, algunos cuestionaban la pertinencia de este viaje a los confines del planeta, dado el estado de salud de Francisco y sus evidentes problemas de movilidad. Pero, a pesar de los 32.000 kilómetros de viaje, los cuatro cambios de horario y siete vuelos, la atención a las miles de personas que querían saludarle y estrechar su mano, se ha visto a un Papa en buena forma, y parece que está decidido a no bajar el ritmo, con los próximos viajes a Bélgica y Luxemburgo antes de que acabe septiembre. "Al Papa le regenera el cariño de la gente", decían desde la comitiva vaticana que le acompañó a lo largo de estos doce días.
Los mensajes a la juventud fueron una constante en este viaje apostólico, en países, como Timor Oriental o Papúa Nueva Guinea, con una media de edad baja, pero fue en el último acto con el que clausuró su periplo por Asia y Oceanía, donde Francisco, en un encuentro interreligioso con chicos y chicas, les exhortó, en un emotivo e improvisado discurso que se prolongó mucho más de lo esperado, a que "salgan de sus zonas de confort". "Sean valientes y no tengan miedo de equivocarse", les animó, lamentando "la dictadura del miedo".
También te puede interesar
La economía del Vaticano según León XIV en el libro de Elise A. Allen
León XIV y la economía del Vaticano: "Tenemos que continuar el proceso de reforma que Francisco comenzó"
El prefecto para las Iglesias Orientales en el funeral del arzobispo mayor de la Iglesia greco-católica rumana
Gugerotti: "Mureşan, maestro del pueblo y testimonio vivo para los jóvenes"
El Papa avala el plan de Trump para Gaza: "Parece una propuesta realista"
León XIV, rotundo: "Decir 'estoy en contra del aborto pero a favor de la pena de muerte' no es estar a favor de la vida"
La Santa Sede publica las celebraciones papales de otoño y Navidad
León XIV mantiene la tradicional ofrenda a la Inmaculada y devuelve la Misa del Gallo a las diez de la noche
Lo último
Más allá de la dicotomía entre cuidado y curación.
Dejarse cuidar
Relación histórica y actual entre curar y cuidar.
Curar y cuidar
Sin comunidades alternativas en la periferia no habrá cambios internos. La historia lo demuestra: ninguna estructura se reforma solo por argumentos. Las reformas nacen cuando existen formas de vida creíbles que muestran que otra Iglesia es posible.
Monacato laico: renovar la iglesia dejando atrás una jerarquía enferma