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El nuevo Código Penal debería ser debatido en las Iglesias de República Dominicana

Por qué mi párroco sale hablando del Código en las redes y nunca ha debatido el tema con nosotros al finalizar la misa”

El obispo de la Diócesis Nuestra Señora de la Altagracia de Higuey, Jesús Castro Marte, salió en defensa del Código Penal de República Dominicana

Será que ella y yo, tampoco nos hemos ocupado de decirle al sacerdote que como laicos nos interesa debatir estos temas en comunidad.

El nuevo Código Penal debería ser debatido en las Iglesias de República Dominicana

El nuevo Código Penal ha logrado movilizar la opinión pública en República Dominicana. Los católicos del país nos sumergimos en el debate desde diversas lecturas que evidencian la diversidad de la sociedad. Más que a favor o en contra, el desafío es poder poner en el centro de cualquier discusión a las víctimas. Como laicos tenemos una obligación, no dejar nuestro cerebro en los likes o criterios “autorizados” y profundizar en los matices del documento, leerlo sería un buen inicio. Uno de los desafíos que demanda la sinodalidad es que temas como este puedan ser llevados a las comunidades, donde hay personas preparadas y propiciar así la participación plural, romper el clericalismo.

“Queremos agradecer a los honorables senadores y diputados por aprobar el nuevo Código Penal”, con estas palabras comienza un video institucional compartido en redes por el P. Kennedy Rodríguez, presidente de la Unión Dominicana de Emisoras Católicas, (UDECA) . Una postura diferente fue emitida por el intelectual católico Francisco J. Abate en el periódico El Dinero que publicó Razones conservadoras para el rechazo del proyecto de Código Penal , otras voces laicas han expresado su descontento por lo que consideran una disminución del valor de la mujer en la sociedad.

La Conferencia del Episcopado Dominicano ha mantenido una postura común, advirtiendo que República Dominicana necesita con urgencia este Código Penal actualizado para castigar tanto los crímenes de corrupción como los múltiples delitos no tipificados en la legislación actual. Mientras en un artículo de uno de los periódicos de referencia del país se cuestionaba el tema de que “las iglesias no estarán regidas por las disposiciones que preceden relativas a la responsabilidad penal de las personas jurídicas” y eso favorecía la buena “disposición” de la jerarquía para con el documento.

La aprobación del proyecto de ley que modifica el Código Penal mostró una división ideológica en nuestro tejido social y develó diversas posturas dentro de la Iglesia católica, por varios puntos controversiales y el manejo mediático que se le ha dado a la situación. Sectores progresistas dentro del catolicismo dominicano condenan el proyecto porque no considera violación sexual las relaciones íntimas no consentidas dentro del matrimonio y establece que debe haber penetración para considerarse una violación sexual. También estas voces han criticado la creación de las jurisdicciones militares, religiosas, la violencia usada como método de disciplina a los niños y la prescripción de la corrupción.

El vicario de Pastoral de la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros, William Arias, entiende que desde la Iglesia Católica la vida debe respetarse y este código la protege. El obispo de la Diócesis Nuestra Señora de la Altagracia de Higuey, Jesús Castro Marte, salió en defensa del Código Penal de República Dominicana, ha habido una “pasividad legislativa”-dijo- al tiempo de apuntar que ya es momento de que su aprobación ocurra.

El Código es amplio y recoge diversos aspectos, con elementos positivos y negativos. No todo el mundo tiene el tiempo para leer más de 100 páginas y entenderlas. Lo ideal fuera poder dedicar al menos cinco minutos luego de la misa para conversar sobre él. “Por qué mi párroco sale hablando del Código en las redes y nunca ha debatido el tema con nosotros al finalizar la misa”, me dijo una oyente. Será que ella y yo, tampoco nos hemos ocupado de decirle al sacerdote que como laicos nos interesa debatir estos temas en comunidad.

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