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«Conozco tu conducta: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca» (Apocalipsis 3:15-16).
Se aproxima un nuevo y definitivo momento electoral. Nos toca, a los argentinos, la ocasión de elegir entre dos candidatos. Hay quienes, desconformes con ambos candidatos proponen una tercera alternativa, que es o bien el voto en blanco, o impugnarlo o definitivamente no ir a votar.
Es evidente que desde una perspectiva “legal”, votar “en blanco” (o las otras opciones) es, electoralmente, una opción válida. Un voto nulo parece decir que ninguno de los candidatos nos conforma, pero es importante recordar que, precisamente para eso existe el “balotaje”: para elegir a quién queremos que nos gobierne, o al menos quién no queremos que lo haga; se trata de que la ciudadanía pueda decir a quién prefiere de los dos, o cual le resulta el “menos malo” porque de gobernar el país se trata.
Es notable ver la cantidad de grupos que invitan, al menos veladamente, al voto “en blanco” en ambientes del periodismo (o los que trabajan de tales), del empresariado, de la política y hasta del episcopado.
Pero resulta que ante la pregunta «Estamos de acuerdo con “A”, ¿sí o no?» no cabe la abstención, evidentemente. Veamos algunas cosas sencillamente:
¿Estamos de acuerdo con esto o no? Porque el “voto en blanco” pareciera decir que no interesan (sea quien fuere el que las propone).
O, también:
Es evidente, ante estos ejemplos, que podríamos seguir ampliándolos. Y, entonces, más allá de tal o cual candidato, ¿parece sensato afirmar que “no nos interesa”?
Como curas sabemos dónde queremos y tenemos que estar: junto a los pobres, en favor de sus vidas y sus causas. Y sabemos que, aunque siempre imperfectas, hay opciones que no son opcionales, y hay otras que son definitivamente contrarias a todo lo que creemos. Invitamos a quienes quieran escucharnos a pensar con el corazón, con un corazón sensible a los dolores de las víctimas, a tomar nuestra próxima decisión electoral con una mirada puesta en el futuro y la esperanza. A no olvidar que nuestro compromiso cristiano nos impide desentendernos de los pobres; todos sabemos lo que ocurre con un zorro (o un león) suelto en un gallinero. Todos sabemos que el individualismo nos conduce a la “ley de la selva”, la misma donde un león suelto hace estragos en un rebaño. Estamos convencidos que es un imperativo moral hacer todo lo que esté a nuestro alcance para evitar que Milei sea presidente de la Nación; ¡la Patria y los pobres no se lo merecen!
Curas en Opción por los pobres
4 de noviembre 2023
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