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No soy un gran “francisquista”
Eduardo de la Serna
No soy un gran “francisquista”, pero como “hijo de la Iglesia”, tengo claro quiénes son los que nada, poco, algo o mucho han contribuido para que la Iglesia sea comunidad viva, “experta en humanidad”, simplemente pueblo que se deja conducir por el Espíritu Santo, “alma de la Iglesia”, y quienes no lo son.
No termino de entender que se hable del “papa de la primavera” cuando no veo que hayamos salido del invierno. No por responsabilidad del papa, por cierto… pero no creo que la Iglesia sea “el papa”. Por más primaveral que él sea, la Iglesia no logra salir de su estado invernal… laicos, curas, obispos invernales abundan en nuestras comunidades.
Seré poco objetivo… creo que los papas Juan Pablo II y Benito XVI sumieron la Iglesia no solamente en un invierno prolongado, sino en un estado casi catatónico. Y, para peor, haciendo creer a los zombis que los seguían, que esa era la “verdadera Iglesia”. Por tanto, cualquier eclesiástico, con simples ganas de respirar ya sería acusado de herejía o cosas semejantes. Ni hablar de los intentos de recuperar el Concilio Vaticano II, y otras “subversiones” atroces del estilo. Si eso es “primavera”, pues ¡celebrémosla! Pero, lamentablemente, por ser “honrados con lo real”, no podemos negar que en nombre de esa tal “verdadera Iglesia”, somos testigos de una avalancha de sujetos que cuestionan y condenan, señalan y abominan de cualquier intento de simplemente aire, para no hablar de primavera.
Hace ya tiempo aparecen decenas de adversarios y enemigos del actual Papa. Para algunos, los “enemigos” es lo mejor que tiene el actual pontífice; es una expresión explícita de que este es el lugar donde debe / debemos estar. ¡Y queremos!
Las recientes actitudes de rechazo por la posibilidad de bendiciones a “parejas irregulares” revelaron a las claras el patetismo de los dinosaurios… Sabemos que se pueden bendecir armas, se pueden bendecir mascotas, pero no se pueden bendecir dos personas que se aman si son del mismo sexo… El amor no parece el tema importante, lo que importa es la estructura mental esclerosada de algunos.
Eso del espíritu que hace nuevas todas las cosas, que nadie sabe de dónde viene ni a donde va, eso de la misericordia pareciera una exageración “papal” … Pero, por otra parte, hay otros que creemos que la cosa no es defender a tal o cual papa, sino de defender el Evangelio, la fidelidad a aquel que comió con “cobradores de impuestos y con pecadores”, que celebra que Dios bendice, con lluvias, a buenos y malos. En suma, no pretendo en estos renglones “defender al Papa” … sólo quiero repetir que el rechazo del Espíritu Santo es, curiosamente, el único pecado que Dios no perdona. Y, creo que, defendiendo el Espíritu Santo, dejándolo obrar con libertad, podremos sencillamente parecernos un poco más a la Iglesia soñada por Jesús, y no a una estructura, o una planicie llena de huesos secos.
Que no sea francisquista no me impide creer que con este papa estamos bastante más cerca de la Iglesia que Dios y el pueblo quieren en estos tiempos. A lo mejor por eso los dinosaurios se resisten a extinguirse.
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