El joven "influencer" ha hecho bien en tambalearme. Reconozco que me quedaría desnudo de “doctrina”, “idiota” por el tiempo perdido si asintiera. Agradecimiento no implica regalarle la preciada verdad. Reconozco que son pequeñas, relativas, cuestionables, pero uno tiene derecho de morir con sus verdades, llevárselas a la otra, la auténtica vida y allí contárselas al primer guía o procer de turno y allí contrastar si estaba en lo cierto. Somos cuatro y un tambor, pero no dejaremos de tañer: para el humano evolucionante la masturbación comporta caída, derrota.