"He conocido a su eminencia cuando era un simple cura de Valladolid en el barrio de “La Rondilla” y fui con él profesor en el Seminario Diocesano durante nueve años. En el recreo tomábamos juntos el café en muchas ocasiones y por cierto él no llevaba entonces el traje clerical. Yo ya adivinaba en aquellos tiempos que apuntaba maneras para llegar a donde ha llegado. Dios lo bendiga y le dé acierto y sabiduría. He decir que yo lo admiraba entonces por su compromiso social. Ahora ya no"
"Proponer a los diáconos y consagrados que vistan trajes clericales y se “destaquen” en medio de la sociedad, es lo último que yo sugeriría, ante los grandes problemas de la iglesia: Pederastia, escándalos económicos, inmatriculaciones ilegales, clericalismos extremos, obispos príncipes viviendo en palacios a estas alturas de la crisis galopante que atravesamos…"
"Allí donde el sacerdote dio un rodeo y pasó de largo: encarcelados, inmigrantes, ancianos abandonados, enfermos, discapacitados, cautivos de hoy, prostituidos. Pegunte allí y verá cómo nos reconocen aunque no llevemos hábito"
"Cierre este capítulo con dignidad: Admita la sentencia, no la recurra, y pida perdón a las Jerónimas. Céntrese en las verdaderas prioridades pastorales, que es lo verdaderamente urgente, y no se adentre en esta nueva confrontación"
"Las monjas jerónimas, que son mujeres de gran valía humana y espiritual, pero jamás mujeres sumisas, seguirán rezando por usted, porque su vocación está por encima de intereses materiales. Las conozco muy bien. No siga haciéndolas sufrir con sus artimañas ya puestas en evidencia"
Siempre utilizan el mismo argumento que ya nadie se cree: “Para restaurar la vida monástica” ¿Con quién? ¿Por qué no lo hace en sus propiedades vacías?
"La opción de la vida religiosa, tan poco valorada hoy, tiene en sí muchas riquezas, muchos tesoros que pueden ser descubiertos y que dotan de sentido a un mundo que parece haber perdido su orientación"
"Hoy vivir lo más plenamente posible los consejos evangélicos supone tener las herramientas más adecuadas para hacer creíble y real la vida religiosa"
" La vida religiosa está llamada a ser cada día más a ser esa imagen del Dios que no abandona a su pueblo, que lo cuida, lo busca y lo ama"
"La vida comunitaria puede convertirse en un campo de batalla, siendo un auténtico infierno o en campo de cultivo, siendo tierra de esperanza y oportunidad. Esto depende de nosotros"
Si los curas bendecimos locales comerciales, automóviles y mascotas, ¿yo no podía bendecir a mis amigos que son magníficas personas, cercanos y solidarios, solamente porque son gais? ¿Qué demonio debe tener eso de ser gais para que mis amigos hayan sido tan despreciados, señalados y marginados, como ellos mismos dijeron en la celebración de su boda?
Al acabar el rito civil, me acerqué para bendecir a mis amigos y hacer presente a Dios en un acto donde seguro que ya lo estaba desde el comienzo porque el amor fue el protagonista y dice san Juan que “Dios es amor”