Hazte socio/a
Última hora:
Novedad muy novedosa

Sí hay consuelo

Una vez, en Albera ocurrió un crimen familiar, tremendo y múltiple. El horror.

Los familiares de la víctima, en especial la hermana, Cristina, no hallaban consuelo. Maldecían lo humano y lo divino. Decían que dónde está Dios.

Ni psicólogos ni asistentes sociales les surtían ningún efecto.

Una humilde monjita llamada sor Consuelo fue a verles. Primero la rechazaron también, después se agarraron a ella como a un clavo ardiendo.

Sor Consuelo les decía que debían aferrarse al Corazón de Jesús. Refugiarse en Él. Estar en contacto con Él, muy cerca y para siempre. Y que el paso del tiempo haría otra parte.

Cristina y otros familiares escucharon esa sanación.

Sus vidas nunca fueron ya muy buenas, pero tampoco del todo horribles.

También te puede interesar

Lo último

La inteligencia del corazón

El corazón que humaniza

Humanizar frente al sufrimiento extremo

Vergüenza universal: eutanasia

Cada duelo es único

El duelo es indomable