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Mensajeros de la Paz lleva cinco años cuidando a miles de personas
(Padre Carlos, presidente de Mensajeros de la Paz Jordania).- La Parroquia María Madre de la Iglesia está situada en el barrio de Marka, en Amán (Jordania) y fue construirá en 1963 por la iglesia de ese país. El barrio de Marka se podría comparar a Vallecas en Madrid un barrio popular.
Llevo cinco años en esta parroquia. Me estrené prácticamente con la crisis de los refugiados por la guerra de Irak y Siria y desde entonces 24 horas al día, siete días a la semana trabajamos por nuestros amigos los refugiados.
Han estado llegando constantemente personas que traían lo puesto. Les habían amenazado con la muerte si no abandonaban su fe. Un total de 12.000 familias tuvieron que abandonar Mosul en pocas horas.
Llegaron a Jordania y muchos a nuestra parroquia. Muchas iglesias abrieron la puerta para recibirlos. Pero nosotros somos los únicos que desde 2012 hasta hoy seguimos recibiendo a gente que huye de la muerte y les damos cobijo y consuelo.
La parroquia tenía antes de que llegaran los refugiados 600 alumnos musulmanes y cristianos. Cuando llegaron los iraquíes, cristianos en su mayor parte, tuvimos que montar un turno por la tarde porque el Gobierno jordano no les da la posibilidad de recibir educación.
Para proteger a esos niños abrimos una escuela con profesores de ese país. Tenemos 230 alumnos con docentes nativos. Las madres les hacen los uniformes y colaboran en todo lo que pueden. Además les damos de comer y habitaciones a sus familias. Los iraquíes son muy pobres. Salieron sin nada.
Llegaron a Aman y ni el Gobierno ni ACNUR les proporcionó ayuda por lo que recurrieron a nosotros. Gracias al apoyo de Mensajeros y el padre Ángel unas 600 familias tienen una vida digna en Amán. No les dan derecho al trabajo, por lo que dependen prácticamente de Mensajeros.
Los domingos vienen a Misa en rito latino caldeo y siro católico y luego, después, nos reunimos con las familias donde tomamos café y galletas e intentamos resolver sus problemas, especialmente los económicos.
Los primeros dos años de llegada de refugiados muchos vivieron en la iglesia porque no teníamos donde meterlos. Ahora tenemos a la gente en mejores condiciones en apartamentos.
Ahora hemos montado una guardería y párvulos sirios con profesores de aquel país para que puedan tener educación.
No pueden trabajar por lo que buscamos pequeños negocios para intentar sacar dinero con el que tener una vida digna. Con una voluntaria preparamos la fabricación de formas y velas, mientras las que tienen habilidad hacen de costureras.
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