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Una feliz coincidencia: El horno salesiano de la "casa de pan"
(Misiones Salesianas).- La etimología del nombre Belén significa “casa de pan” y, por una feliz coincidencia, los Salesianos tenemos en Belén una panadería ya centenaria que comenzó para alimentar a los huérfanos que acogíamos. Con el paso del tiempo, en la actualidad sirve para mantener con sus escasas ganancias la escuela profesional y también se ha convertido en la panadería más famosa y solidaria por su variedad y por entregar cada día pan de manera gratuita a casi 500 personas y familias necesitadas.
La crisis económica y las consecuencias del confinamiento por la pandemia han agravado la situación de la población de Belén, ya de por sí muy humilde. El horno salesiano, en funcionamiento desde finales del siglo XIX, se convirtió a partir del año 2000 en el mayor suministrador de pan en la ciudad para las familias más pobres.
A finales del siglo XIX se fundó el orfanato de Belén, y el horno sirvió para alimentar a los niños menos afortunados. Posteriormente, los misioneros salesianos asumimos la dirección de esta gran obra que ofrece a los jóvenes de Belén, tanto cristianos como musulmanes, una amplia gama de actividades educativas y recreativas. En el convulso contexto social, destacan un centro juvenil, un centro de formación profesional y la panadería.
"El 60% de las personas más necesitadas son niños, víctimas involuntarias del destino de sus padres por la pérdida del trabajo"
El horno está dirigido por un hermano salesiano y emplea a cinco operarios a tiempo completo que trabajan toneladas de harina todas las noches. Por la mañana, a partir de las seis, abre la tienda, que vende ¡14 tipos de pan! Cierra a las diez u once de la mañana como muy tarde, porque es a la hora a la que se agota todo el pan.
Junto a otras asociaciones de la zona, los misioneros salesianos hemos puesto en marcha una importante red solidaria de colaboración para identificar a las personas más necesitadas y apoyarlas con la entrega de pan. Nuestro objetivo no es sólo poder entregar algo de comer, sino que estas personas no se sientan abandonadas y sí escuchadas y acompañadas en sus dificultades.
Las familias más en dificultad han sido identificadas a través de trabajadores sociales. El 60% de las personas más necesitadas son niños, víctimas involuntarias del destino de sus padres por la pérdida del trabajo. Gracias a la Unione delle Donne, a Lifegate for Rehabilitation y a Effetà distribuimos cada día casi medio millar de panes entre los más necesitados. No es un esfuerzo pequeño, porque hoy en Belén el pan es un alimento que no está al alcance de todos debido al precio de la harina.
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