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En parte, gracias a la labor de sensibilización de Manos Unidas
En marzo de 2024, visitamos el Tigray. La región más septentrional de Etiopía, castigada por años de conflicto y por el abandono de Gobiernos e instituciones.
Allí, tuvimos la oportunidad de conocer los estragos de una guerra que cercenó vidas e ilusiones y destruyó el frágil tejido social de una región aislada física y civilmente.
En la recóndita comunidad de Aseraw conocimos a Meseret, a Ngsti, a Gebrehiwet y a otros muchos chicos y chicas que nos hicieron partícipes de sus sueños de futuro. Médicos, enfermeras, profesores… sentados sobre bancos hechos de bloques de piedra, en aulas sin paredes y sin tejado. Expuestos al frío, a la lluvia o al sol abrasador, repetían en alto, como si de un mantra se tratara, las explicaciones de los maestros.
Grupo de niños durante una de las clases. Fotografía: Marta Carreño
El edificio de esa pequeña escuela de piedra fue construido enteramente por la comunidad, sin apoyo de organizaciones gubernamentales ni de ONG. Durante la devastadora guerra, la mayoría de sus estructuras fueron destruidas, y cuando dos años después de comenzar el conflicto —que coincidió con la pandemia— los estudiantes volvieron a clase, se encontraron con su pequeño colegio semiderruido. Nuestra labor de sensibilización y concienciación en España ha dado sus frutos. Numerosos medios de comunicación se hicieron eco de nuestra denuncia y, poco después, se obró el «milagro».
Hace unos días, desde Chain of Love (Cadena de Amor), socio local estratégico de Manos Unidas en el Tigray, nos han enviado unas fotos que nos llenan de alegría. En los terrenos rocosos y escarpados por los que caminamos hace un año, se levanta ahora una escuela de primaria. Tras muchos años reclamándola, la Aseraw Primary School (Escuela de Primaria de Aseraw) es ya una realidad, gracias a la ONG África nos mira (ANM).
La Aseraw Primary School, un pequeño paso para garantizar un futuro digno a los niños de Aseraw. Fotografía: Chain of Love.
Así nos lo cuenta Amene Haileselassie, director de Chain of Love, que recoge el sentir de los representantes d ela comunidad:.
Las palabras de los ancianos de la comunidad de Aseraw expresan el profundo sentido de esperanza y renovación que esta escuela ha traído a su comunidad, porque representa un paso importante para su futuro. Después de cincuenta años, nuestras vidas han sido transformadas de la oscuridad a la luz, de condiciones ruinosas a un entorno limpio y seguro, y de la exposición a climas extremos a la calidez y la comodidad».
Manos Unidas lleva diez años trabajando en Tigray con Chain of Love. Tras la guerra no dejamos de apoyar el empeño de esta ONG católica de Etiopía de conseguir que los niñas y niñas de las regiones de Afar y Tigray volvieran a la escuela y retomaran las actividades que les permitirán romper el círculo de la desigualdad, la pobreza y el aislamiento.
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