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El purpurado acompañará el proyecto de Mensajeros de la Paz, que cumple 28 años
900 222 223. Fue el primer teléfono ideado para paliar la soledad de las personas mayores. Cada año, pasan por sus líneas cientos de miles de llamadas (casi diez millones desde que se descolgara por primera vez, hace 28 años), que esconden miedos, dudas, silencios, violencias, lágrimas... Nuestros mayores saben que cuentan con una herramienta para no ser descartados: es el Teléfono Dorado, de Mensajeros de la Paz. Que, ahora, presenta un nuevo, y gran fichaje: nada más y nada menos que el cardenal Carlos Osoro, a quien el padre Ángel ha designado nuevo presidente de Teléfono Dorado.
Una colaboración, una más, entre el religioso y el purpurado, cuya estrecha relación viene de años. Ahora, desde su jubilación (aunque continúa siendo vicepresidente de la CEE, miembro de varios dicasterios y ordinario para los fieles católicos orientales residentes en España, además de colaborar con el cardenal Osoro en Madrid), esta colaboración se ha hecho más estrecha, y de ahí la invitación a presidir este proyecto, uno de los estandartes históricos de Mensajeros de la Paz.
"El cardenal Osoro es un maestro de la escucha, y tiene mucho que aportar, especialmente a nuestros mayores. Es un ejemplo para ellos", sostiene el padre Ángel desde la sede del Teléfono, dirigido por Ana María Brea, que se muestra entusiasmada con el nuevo 'fichaje'. El purpurado ya ha tenido ocasión de conocer a muchos de los voluntarios que participan en esta iniciativa, y de acudir varias mañanas a ponerse delante del teléfono para hablar, y escuchar, a los mayores que llaman al 900 222 223.
"Para mí es un placer poder ayudar en lo que pueda", nos cuenta, desde las oficinas del Teléfono Dorado, el cardenal Osoro. "Los que hemos sido sacerdotes, hemos tenido una experiencia muy bonita. Saber escuchar a la gente, sobre todo la gente mayor, que a veces vive sola, no tiene con quién comunicarse, y que la parroquia, el sacerdote... es importante, porque las escucha, las atiende, sabe cómo se llaman y lo que necesitan".
Más aún en un momento como el actual, donde las prisas y la falsa efectividad arrinconan a nuestros hombres y mujeres con más experiencia. "Toda persona que se siente sola necesita ser escuchada, valorada, y en ese sentido me parece que los sacerdotes hacen una gran labor en la escucha, en considerar a las personas, y la gente lo agradece tremendamente, porque todos necesitamos comunicarnos", concede Osoro, quien insiste en la importancia de "saber escuchar. Es fundamental, porque la gente está acostumbrada a hablar, pero no a escuchar". Desde hoy, nuestros mayores tendrán, al otro lado del teléfono, a todo un cardenal que les escuchará: Carlos Osoro, presidente del Teléfono Dorado.
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