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2.700 proyectos anuales de educación, salud, protección de la vida y evangelización
(OMP).- “Ayudamos prácticamente en casi todas las necesidades que tiene una misión”, ha afirmado Enrique Davelouis, un peruano que, tras treinta años trabajando en la Secretaría internacional de Infancia Misionera en la Santa Sede, conoce bien los proyectos infantiles apoyados en los territorios de misión. Los misioneros presentan allí sus solicitudes, y se estudian, intentando apoyar al máximo número.
“Tenemos más o menos cada año entre 1.000 y 1.200 proyectos de educación escolar”, ha explicado: construcción de escuelas, becas escolares, material y uniformes, mantenimiento… Se apoyan por ejemplo a las 107 escuelas diocesanas de Wabag (Papúa Nueva Guinea) en zonas remotas, donde la Iglesia es la única institución que ofrece educación. También se ha aumentado el número de escuelas en Myanmar y el norte de Camerún, donde hay muchos niños refugiados sin escolarizar.
Según ha explicado, se ayudan también a unos 600 proyectos de salud y protección de la vida al año. “Nos piden alimentos para dar de comer a los niños en un comedor u orfanato, las ollas, los platos, los colchones para poder dormir, la restructuración de los locales… muchos no tienen agua corriente ni luz”. Enrique Davelouis ha destacado de este campo especialmente la acogida de niños brujos en Benín y Costa de Marfil, donde la Iglesia es la única garantía de que sigan vivos.
Por último, Infancia Misionera apoya proyectos de evangelización: desayunos para niños que asisten a catequesis cada domingo, traducción de catecismos a lenguas locales, campamentos y encuentros de niños… Davelouis ha detallado un proyecto en Lwena (Angola), donde Infancia Misionera financió unas maletas con proyector y placas solares que han permitido que niños de aldeas remotas vean por primera vez películas, en zonas en las que no hay electricidad. “Muchas veces no nos damos cuenta del valor que tiene la Palabra de Dios, porque vivimos en un ambiente cristiano”, ha afirmado Enrique. “Pero en África, en Asía, en la selva amazónica, esta buena Nueva es verdaderamente nueva y por ello entusiasmante, vivencial”. Y el hecho de que las ayudas vengan del Papa, tiene mucho valor para los cristianos que las reciben, ya que sienten que no están solos.
Julio Feliú ha estado 53 años en Malawi como párroco, y en su tarea ha puesto el foco especialmente en la pastoral con niños. Y contó con la ayuda de Infancia Misionera para llegar a ellos más fácilmente. Él mismo elaboró un catecismo en chichewa (una lengua local), y su edición fue posible gracias a la ayuda que le llegó desde esta Obra Pontificia. “No es una traducción, porque un catecismo para niños europeos allí no sirve”, ha explicado en la rueda de prensa. “Es un catecismo pensado y creado para ellos, y ha sido gracias a vuestra ayuda”, ha subrayado. Con este catecismo, el misionero ha ayudado a estructurar una pastoral con los niños por etapas en Malawi, que les acompaña también después de la Primera Comunión, momento en el que muchos dejan de ir a la Iglesia.
Este domingo la Iglesia en España celebra la Jornada de Infancia Misionera, una nueva oportunidad para que los niños –y los mayores- sigan apoyando la labor que se realiza en las misiones con los más pequeños. “Infancia Misionera no es una ONG, es la institución que tiene la Iglesia para ayudar a los obispos y misioneros de los territorios de misión en todo lo que concierne a los niños”, ha explicado José María Calderón, director nacional de Obras Misionales Pontificias (OMP), institución organizadora de esta jornada.
Calderón ha agradecido a todos los donantes, que han hecho posible que España haya sido el país que más ha apoyado a esta Obra Pontificia en el mundo. Gracias a la generosidad de los españoles el año pasado se pudo enviar más de dos millones y medio de euros para financiar 470 de los 2.700 proyectos anuales.
OMP ha preparado materiales para que los más pequeños participen en la misión de la Iglesia, como una guía de formación para trabajar en parroquias y colegios; las famosas “huchas del compartir”, una manualidad en la que los niños construyen sus propias huchas en las que depositarán sus aportaciones este domingo; y un corto de ficción en el que dos hermanos –Pepe y Lola-, descubre cómo pueden ayudar a los misioneros con un euro que previamente han marcado con un rotulador. También se ha convocado el X Concurso Nacional de Dibujo de Infancia Misionera, en el que niños de 1º a 6º de Primaria en estos días pueden plasmar el lema “Comparto lo que tengo” en un dibujo, y optar a ganar una Tablet o unos auriculares bluetooth.
Para facilitar la colaboración, se destinará la colecta de este domingo de las Misas a Infancia Misionera, y se ha habilitado la página web donde se pueden hacer donaciones por tarjeta, paypal, bizum o transferencia.
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