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Misiones Salesianas, ante el Día Mundial del Refugiado
“Estaba en el campo cuando alguien me dijo que el pueblo había sido atacado y que habían matado a muchas personas. Corrí todo lo que pude y vi cómo la familia de mi hermano había sido asesinada. Con miedo entré en mi casa… pero allí no había nadie. Me sentí confundido y alguien me dijo que los supervivientes habían sido llevados en canoa hasta Tanzania. Yo cogí también una. Más tarde me trasladaron al campo de refugiados de Kakuma… Y allí pude reencontrarme con mi esposa y mis hijos”. Allí siguen Gendanie Madaste y su familia. Kakuma es un campo que acoge a casi 200.000 personas. El 50% de ellos tiene menos de 35 años.
El 34% de los refugiados y desplazados del mundo a causa de conflictos se encuentra en África.
La historia de Gendanie y su familia es la de cualquiera de los 68,5 millones de personas que se han visto obligadas a abandonar sus casas por conflictos, persecuciones o pobreza. De ellos, más de 25 millones son refugiados y el 85% vive en países del Sur. Ymás de 400.000 personas en esta situación están siendo atendidas por nuestros misioneros salesianos que trabajan en campos de refugiados como el de Kakuma (Kenia), Palabek (Uganda) o en Pugnido (Etiopía). También atienden a más de20.000 desplazados en las misiones de Juba y Wau, en Sudán del Sur. Además,trabajamos con personas migrantes y refugiadas en fronteras como la de México y Estados Unidos, en Pakistán, en Turquía y en Egipto.
“Los misioneros salesianos no sólo estamos en el primer momento de la emergencia y la acogida, también en la promoción, la protección y la integración de las personas refugiadas o desplazadas”, explica Juan Linares, presidente de JÓVENES y DESARROLLO.
“Una de las cosas que más llama la atención en uno de estos campos es la gran cantidad de jóvenes haciendo nada. Y eso es lo que tratamos de cambiar con educación, talleres de capacitación y actividades de ocio saludable”, dice José Antonio San Martín, director de MISIONES SALESIANAS. Dar oportunidades a estas personas que dejan todo atrás, bien para su vuelta o bien para ganarse la vida en un tercer país de acogida, es fundamental para no crear más vulnerabilidad.
En el Día Mundial de los Refugiados que se celebra hoy, desde MISIONES SALESIANAS y JÓVENES y DESARROLLO pedimos un verdadero compromiso para que las personas que abandonan sus hogares tengan una oportunidad de futuro.
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