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Francisco recibe a cuatro mil refugiados, acogidos por la Comunidad de Sant'Egidio
El papa Francisco recibió este sábado en el Vaticano a casi 4.000 refugiados que llegaron a Italia de manera legal y segura gracias a los corredores humanitarios, un proyecto que puso en marcha en 2016 la Comunidad de Sant'Egidio junto con la Federación de Iglesias Evangélicas, la 'Tavola Valdese', Cáritas Italiana y la Conferencia Episcopal Italiana en colaboración con el gobierno italiano.
Se trata del primer gran acto público del pontífice con inmigrantes desde el naufragio a pocos kilómetros de la costa de Steccato di Cutro en Calabria (Sur de Italia) tras cuatro días de navegación desde Esmirna (Turquía) de una patera dejando más de 79 fallecidos.
Dirigiéndose al grupo de refugiados - familias procedentes de numerosos países en guerra o afectados por graves emergencias humanitarias como Siria, Irak, Afganistán, Somalia, Sudán del Sur, Nigeria, Congo RDC y Libia- el papa Francisco dijo que la iniciativa protege la dignidad de los migrantes, derriba muros de indiferencia y brinda una visión esperanzadora para el futuro en Europa.
“Los corredores -dijo Francisco- permiten que cientos de personas que escapan de situaciones de grave peligro en sus países lleguen seguras, legales y dignas a sus países de acogida, derribando “los muros de la indiferencia que han hecho añicos las esperanzas de tantas personas que tienen que esperar años en situaciones dolorosas e insoportables”.
Aunque los corredores humanitarios brindan un camino práctico y viable para evitar posibles peligros, continuó el Santo Padre, aún se necesita mucho esfuerzo para expandir la red y abrir más rutas de migración legal.
La migración segura, ordenada, regular y sostenible, afirmó el papa Francisco, siempre está en el mejor interés de todos los países: sin este reconocimiento, el miedo corre el riesgo de afianzarse, borrando el futuro de las personas y justificando las barreras.
Acoger a los más necesitados apunta hacia “un camino a seguir para Europa”, dijo el Papa, para “evitar que permanezca congelada, temerosa y sin visión de futuro” y subrayó: “Encerrarse en uno mismo o a la cultura de uno nunca es la forma correcta de dar una nueva esperanza”.
Otro paso importante para ayudar a los inmigrantes y refugiados es la integración. Enfrentando ya las dificultades del viaje, el próximo paso difícil es la integración, continuó el Papa Francisco, donde las personas deben ser acompañadas de principio a fin: “Es importante dedicar aún más atención y creatividad para permitir que aquellos a quienes se les ha otorgado la oportunidad de venir a Europa entender y apreciar lo que encontrarán aquí”.
En este punto el Papa agradeció a los presentes que con gran generosidad abrieron sus “corazones y hogares” dando su apoyo en el proceso de integración.
Su servicio de acogida de los necesitados representa “un bello rostro de Europa” abierto al futuro, dijo Francisco. “Le agradezco de todo corazón, ustedes representan un hermoso rostro de Europa, que está abierto al futuro, no sin algún sacrificio”.
Al reconocer a un grupo de refugiados ucranianos presentes en la audiencia, el Papa reiteró su compromiso con la paz y dijo que “espera la paz y reza por la paz” en su país y en otros países afectados por la guerra.
Los corredores humanitarios, continuó el Papa, son “un signo impresionante de unidad entre hermanos y hermanas que comparten su fe en Cristo”.
Luego, el Papa saludó a los refugiados que ya dieron los pasos para llegar e integrarse a través de corredores humanitarios, aprendiendo nuevos idiomas, sociedades y culturas. Su presencia, señaló el Papa, es una “bendición en los países en los que viven y cuyas leyes y cultura aprendieron a respetar”. A cambio, también aprendieron a dar, comprometiéndose a servir a los necesitados.
Y agregó: “Su buen ejemplo y laboriosidad ayudan a disipar el miedo y la aprensión hacia los extranjeros”.
El Papa concluyó su discurso reflexionando sobre el pasaje del Evangelio de Mateo en el que Jesús expresa: “Fui forastero y me alojaron”, diciendo que este es un camino que debemos recorrer juntos con valentía y perseverancia para trabajar hacia un futuro mejor, concluyó.
Desde febrero de 2016, 5.849 personas entraron de forma legal y segura en Europa con este modelo humanitario que salva a las personas de las peligrosas travesías a través del desierto y del mar Mediterráneo garantizando una entrada regular y evitando las mafias. Además de los más de 1.800 ciudadanos ucranianos acogidos por la Comunidad de San Egidio en varios países europeos.
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