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'Derechos humanos y territorios: la lucha de los pueblos indígenas en Brasil', mesa redonda de Manos Unidas
Han pasado ya más de veinte años desde que apalearon hasta la muerte al guaraní de los Kaiowá de Takuára, Rio Grande do Soul, Marcos Verón. Días antes de su ejecución, el dirigente mencionó una palabras proféticas: "Esto que ves aquí es mi vida, mi alma. Si me separas de mi tierra, me quitas la vida".
Este es el leit motiv por el que Manos Unidas organizó este jueves, en su sede de Madrid, la mesa redonda 'Derechos humanos y territorios: la lucha de los pueblos indígenas en Brasil', que contó con la presencia de líderes de los pueblos guaranís kaiowá o pataxó, que ofrecieron su testimonio ante la violencia y las torturas contra su forma de vida y contra la casa común en un Brasil que, a pesar de haber dejado atrás la "noche oscura" de Bolsonaro, sigue sin ver el "amanecer" que prometía Lula.
Ejerció como presentador Juan de Amunátegui, coordinador de Proyectos de América de Manos Unidas., que recalcó cómo "los pueblos indígenas son los que mejor protegen la tierra y frenan el cambio climático", e informó de algunos de los trabajos que la ONGD de la Iglesia española lleva a cabo con los pueblos guaraní y Kaiowá de la zona.
Abrió el debate Luis Ventura, misionero laico y secretario nacional brasileño del Consejo Indigenista Misionero (CIMI), quien señaló cómo "los pueblos indígenas ofrecen respuestas que no sabemos desde aquí". "Ellos nos ofrecen la capacidad de generar vínculos con la Casa Común, en una perspectiva ética" que también supone una responsabilidad. Y dolor, y violencia, y muerte.
Hace unos días, el CIMI lanzó un comunicado denunciando cómo cuatro personas, tres mujeres y un hombre, de los Avá Guaraní de Tekoa Yhovy, fueron tiroteadas. Uno de los dirigentes fue alcanzado en la cabeza y permanece hospitalizado. "¿Por qué las tierras indígenas no están en manos de las comunidades indígenas?", lamentó Ventura, quien denunció cómo dos de cadas tres tierras de los pueblos indígenas no están bajo su cuidado, 35 años después de la Constitución de Brasil, que supuestamente las protegía.
¿Por qué? "Por un modelo capitalista, que necesita controlar los territorios. Y para ello, necesita que la gente salga de ahí", recalcó. "Brasil está viviendo un momento sensible, después de cuatro años del Gobierno Bolsonaro extremadamente violento. Fue una noche oscura en Brasil, y en esa noche oscura los únicos que levantaban velas encendidas eran los pueblos indígenas", recordó. "Fueron los únicos que no tuvieron miedo".
Ahora, tras la llegada de Lula, "ha pasado la noche oscura, pero estamos esperando el amanecer para los pueblos indígenas", porque "los territorios no están siendo demarcados", y eso impide la soberanía, la independencia de estos pueblos y de la casa común. "Es el derecho a vivir", incidió. "Y también es nuestra vida, porque es la protección de los territorios".
Simão Mendes, líder del pueblo Guarani Kaiowá, y que sobrevivió a una matanza de indígenas en 2016, explicó la difícil situación que vive su pueblo, a merced de los ataques de grupos armados enviados por los terratenientes, vinculados a madereras o empresas eléctricas, "que devastan selvas enteras". "Es nuestro territorio, queremos defenderlo, y promover la educación y la salud, pero no nos construyen escuelas ni centros de salud", lamentó. "Nos tienen sin energía, sin alimentación", una situación que viven, en su comunidad, más de 3.000 indígenas.
En los últimos tiempos, ha habido 411 ataques a los pueblos indígenas en la zona, por parte de latifundistas, sinq ue la policía interviniera. En estos años, más de un millar de muertos, ante la pasividad de las autoridades.
Uruba Erilsa, lideresa del pueblo Pataxó, está amenazada, y supuestamente protegida por el estado, porque los líderes indígenas "estamos siendo criminlaizados". Pero "en Brasil la justicia no funciona bien, porque buena parte de los jueces están relacionados con los latifundistas, y los poderes económico, político y judicial están en el mismo campo".
"Todos los territorios indígenas están bañados de sangre, violados nuestros derechos. En Brasil, la policía mata: en 2022 mataron a Gustavo; en 2023, Samuel y Naoil. Nadie hizo nada", lamentó, señalando a las milicias que pretenden intimidar a los pueblos indígenas. "Mucha gente no sabe lo que pasa en Brasil. Pese a todo, la lucha continúa", culminó.
Vilma Vera, lideresa del pueblo Ava Guaraní, junto a su hija pequeña, explicó el "intento de exterminio" que continúa sufriendo su pueblo, aun reivindicando la esperanza. "Las mujeres ya no tenemos miedo de morir. Entregamos nuestra vida para que la tierra pueda estar asegurada", reveló. "No nos van a poder matar dos veces".
Finalmente, Matías Benno, misionero laico del CIMI en Matto Groso do Soul, quien ofreció su testimonio de años de trabajo junto a las comunidades indígenas. "Todos los días tenemos actos violentos como esos", especialmente contra las mujeres. Sin embargo, ellas siguen luchando por cada planta, por cada ser vivo. "Comenzaron algo, que ahora sigue creciendo, hay esperanza", aunque deben luchar contra todos los poderes. "Si se aprueba la Ley de Marco Temporal, estas personas perderán su tierra, y con ella su perspectiva de futuro, y la de la naturaleza. Es un momento muy frágil en Brasil".
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