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Las utopías marcan objetivos, provocan ilusiones, generan esperanzas, atisban horizontes
(HOAC). - Textos: Filp 2,6-11; Lc, 1, 39-56
En este texto evangélico, en un momento determinado de la historia, Dios hace llegar sus planes a una familia obrera.
Al varón a través de sueños. Las utopías marcan objetivos, provocan ilusiones, generan esperanzas, atisban horizontes. A ella por la palabra de un enviado y por su propia actitud de ir rumiando lo que pasaba a su alrededor. Podemos decir que María ejercía la lectura creyente, analizando la realidad desde los ojos y el corazón de Dios. Ante la oferta recibida, la respuesta de la joven pareja fue disponibilidad plena. El texto nos dice que María se levantó, se puso en camino y lo hizo "aprisa". Se convirtió en pionera de ser "Iglesia en salida".
¿A dónde fue? Allí donde se la necesitaba. No fue a hacer nada espectacular. Simplemente acudió a acompañar a una pariente anciana embarazada. Así se construye el reino: con gestos aparentemente insignificantes, pero preñados de bondad y vida.
La primera consecuencia vivible del común encuentro fue la alegría, compartida también por los que su casa era aún el vientre materno. Madres e hijos sintonizan al unísono y María se convierte en portavoz de ellos proclamando la grandeza de Dios que se torna en misericordia, reconociendo sus proezas en favor de su pueblo oprimido y expresando sus deseos de igualdad y justicia con acciones revolucionarias como derribar a los poderosos, enaltecer a los humildes, colmar de bienes a los hambrientos o despedir vacíos a los ricos.
María es un modelo de persona en búsqueda, orante y servidora. Desde su más tierna infancia, esto lo mamó en su hogar Jesús, el obrero de Nazaret, el hijo del carpintero. Como hemos escuchado en el himno de la carta a los Filipenses, "se despojó de su rango, asumiendo la condición humana". Nace en la pobreza y desnudez de un establo, envuelto en pañales (eran todo su ajuar). Ya de mayor se despojó de su manto, se ciñó una toalla y... ya saben lo que hizo a continuación y lo que dijo a los suyos. Al final de su vida… su túnica se rifó.
Toda su existecia fue un despojarse para promover la dignidad de todos.
La HOAC es un movimiento especializado de la Acción Católica metido en la Iglesia y en el mundo. Caminando coco a codo con otros movimientos obreros, sindicatos, asociaciones y personas creyentes y no creyentes que sueñan con vida digna para todos. Luchando siempre en favor de los desfavorecidos, especialmente el mundo obrero empobrecido, precarizado y, en muchas ocasiones, ninguneado.
75 años son unos cuantos años. ¡Un tiempo! El tiempo (nos recuerda el Papa Francisco) es superior al espacio. El tiempo posibilita los procesos. Y la HOAC desde siempre opta por procesos de formación que desde la metodología de ver, juzgar y actuar se convierten en procesos vitales que generan cambios significativos personales, ambientales e institucionales.
Demos gracias al Padre y, desde el ejemplo de la familia obrera de Nazaret, sigamos levantándonos y poniéndonos en camino hacia la consecución de un cielo y una tierra nuevos donde brille la justicia.
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