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Comillas acoge una jornada de reflexión sobre el drama de los refugiados internos
“'Nadie se salva solo' ¿Se acuerdan del Papa con la lluvia en san Pedro? 'Nadie se salva solo' Cuando dejamos de compartir, cuando cerramos la frontera, es el momento de que dejamos de ser humanidad. Y todavía hoy hay naufragios, hay muertos, que seguimos llorando todos los días...”. El responsable vaticano de Migrantes y Refugiados, Fabio Baggio, puso negro sobre blanco la realidad de la Iglesia frente a las migraciones en estos tiempos de coronavirus, en una jornada de trabajo organizada por Comillas.
Una jornada que arrancó con unas palabras del obispo auxiliar de Madrid, José Cobo, quien recalcó cómo “la pandemia no discrimina a quién daña, pero sí es verdad que muchos de los dañados son pobres, migrantes, refugiados”. Cobo dirigió una oración: “Jesús, tú que también tuviste que huir, te pedimos fuerzas para seguir sensibilizando las comunidades cristianas para no estigmatizar a las personas que siguen llegando”.
“Te presentamos las lágrimas de la humanidad”, glosó Cobo, quien quiso dar las gracias “por todos los que trabajan para acompañar y acoger, a todos los que dan voz y humanizan”, y recordar la “bocanada de aire fresco y posibilidades que traen los que llegan. Sin ellos nuestra sociedad no sería humana”.
El ponente principal fue Fabio Baggio, responsable de la sección de Migrantes y Refugiados del Vaticano, quien quiso poner énfasis en la realidad de los desplazados internos, “uno de los grupos más invisibles dentro de los migrantes”. Para ellos, como para el resto de migrantes y refugiados, están los cuatro verbos propuestos por el Papa Francisco: “Acoger, proteger, promover e integrar”.
“Son más de 50 millones de personas en el mundo, que hay que acoger de distintas maneras”, recordó Baggio, quien llamó a una “protección internacional” del colectivo. “Son personas con vulnerabilidades muy importantes, y también la trata, que se está dando de manera impresionante. Son víctimas preferidas de las mafias”.
Al tiempo, animó a reconocer los “conflictos étnicos que produjeron los desplazamientos”, y trabajar por la reconciliación, “que es antes de la reconstrucción”.
En segundo lugar, promover, con una inclusión “integral”, que va desde lo económico a lo laboral, pasando por concesión de documentación, porque “los que no tienen documentos son 'don nadies', no existen”.
Sobre la integración, Baggio abogó por “soluciones que pasen de emergencias a ser duraderas, y también acompañar a los que retornan, pensando que el retorno es una nueva migración”. Y hacerlo “trabajando juntos, no en paralelo”.
Finalmente, el responsable vaticano animó a “no olvidar los otros dramas, que siguen existiendo en tiempos de pandemia, y seguirán existiendo después. Tenemos la tentación de cerrar las puertas, y el Papa quiere recordarnos que primeros, los últimos”.
Por su parte, Alberto Ares, sj., director del Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones de Comillas, hizo un repaso a la realidad, a saber mirar “el mundo que nos rodea”. “Lo que vemos es que hay muchas cosas que necesitan de nosotros”, explicó el jesuita, llamando a diferenciar “entre lo importante y lo urgente: lo importante la centralidad de la personas, de la acogida, sobre lo urgente (antropocentrismo desviado o el materialismo tecnológico), la cultura del cuidado frente a la cultura del descarte; la globalización de la misericordia frente a la globalización de la indiferencia, que se ve estos días en Moria o en las costas de Canarias”. “No olvidemos que en este mundo, todos somos migrantes”.
Finalmente, Francisca Sánchez, directora del secretariado de la Subcomisión episcopal de Migraciones y Movilidad Humana, hizo un repaso al trabajo de la Iglesia durante el coronavirus con la población migrante, desde las empleadas de hogar con trabajos precarios, o afectadas por la trata a los temporeros en Albacete o Jaén, pasando por las personas que llegan a nuestras costas desde África..
“El coronavirus ha tenido brutales consecuencias para la población inmigrante, desde la exclusión laboral a la criminalización, o la situación de las mujeres”, subrayó. “Hemos detectado algunos brotes de xenofobia”, señaló, destacando también la situación de los MENAs, que siguen sin tener “solución a la problemática”.
“España va hacia una hecatombe económica, pero hay países que van mucho más allá, y tenemos que seguir aplicando acciones de acogida y solidaridad. Tenemos que seguir acompañando a los más vulnerables, prevenir que se abuse de ellos”, culminó.
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