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'Tú y yo somos Iglesia': la Iglesia, ante el Día Internacional por la Discapacidad
'Tú y yo somos Iglesia'. La Iglesia apuesta por la inclusión de las personas con discapacidad, porque Jesús no se dirigió solo a unos pocos, porque la Iglesia es casa de todos, todos, todos. Así se muestra la Conferencia Episcopal en el Día Internacional por la Discapacidad, que se celebra este 3 de diciembre. "Es muy bonito conocer, reconocer y acompañanos juntos, porque todos somos Iglesia", subrayó la a Hna. María Granados, del secretariado de la C.E. para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado, responsable de este área, a menudo tan olvidada. Pero es que Jesús nació en un entorno de limitaciones, en un portal perdido en Belén. Y sólo faltaba un 'Sí'. "Jesús vence todos los límites, ¿por qué tenemos que ponerlos nosotros?".
Un equipo de pastoral y catequesis formado por personas con discapacidad, "porque o lo hacemos con ellas, o podemos montar un tinglado que no funcione". Así, celebran juntos la fe, y organizan toda clase de eventos, un equipo formado por dos personas con discapacidad de movilidad, otra con discapacidad visual, otra de Frater, otra con discapacidad intelectual, y varias catequistas. Inma, Henar, Ángel, Marieta, Perico... demuestran que el Evangelio es para todos, que todos somos Iglesia.
Marian Aznárez Chacón, catequista de personas con discapacidad en Anawin, calificó de "una gozada" y señaló cómo el lema de esta jornada "habla de la catequesis de lo que hacemos". "Para nosotros, la Iglesia es nuestra casa, es ese corazón que late, es ese abrazo, esa espera, ese no importa que llegues tarde", incidió. "No tenemos ningún límite, porque estamos en casa".
"Jesús nace en un pesebre, desprovisto de todo, desnudo, necesitado de un entorno que le acoja. Si esto no es una limitación..."
"Dentro de poco, celebramos la Navidad, que todo acontece a partir de un 'Sí'. Nosotros queremos que la Iglesia sea ese 'Sí,', que acompañe, como hicieron María y José en Belén. Yo estoy en mi casa, en la Iglesia, porque acoge un gran misterio" explicó Marian."Jesús nace en un pesebre, desprovisto de todo, desnudo, necesitado de un entorno que le acoja. Si esto no es una limitación...". "Para nosotros, la Iglesia es ese portal de Belén, y para Dios no hay límites. Por eso, todos somos Iglesia".
"Es verdad que a veces no sabemos bailar bien esta danza, estos compases... No pasa nada, hay que aceptar que no lo entendamos. Pero Dios sí lo entiende", recalcó.
A su lado, una de sus catequizandas, Henar Balgañon Sierra de 25 años, a quien Dios ve "bella, perfecta, ella es obra de sus manos". Henar, con discapacidad intelectual, asentía y sonreía. Henar sigue una catequesis adaptada, porque Dios no deja a nadie fuera. "Nosotros tenemos la obligación y el derecho de formar parte de esta gran familia", escribió Henar desde su ordenador, resonando con voz metálica y, sin embargo, más humana que nunca. "Hay que vivir esto con una normalidad brutal", recalcó Marian.
"Yo creo que la misa es muy terapéutica", añadía Henar. Nos cura, nos sana. Como a todo sediento de la fe. Eso sí, matizó la catequista, la catequesis "tiene que ser un traje a medida". El material de Henar "es para Henar", aunque algunos recursos, como los pictogramas, sean un gran recurso para acercar la discapacidad al Evangelio, y al revés. "Tendríamos que tener diez-doce catecismos adaptados, porque es difícil que uno solo encaje con todas las personas con discapacidad".
En su mensaje para la jornada, el obispo responsable, monseñor Casanova argumenta en su escrito la propuesta del lema para esta Campaña, «Tú y yo somos Iglesia», que «no es un lema cualquiera». «Tú y yo somos Iglesia está lleno de grandes historias: de fraternidad, de superación, de servicio, de ternura, protagonizadas por hombres y mujeres, jóvenes, niños que, en comunidad y en la casa de la gran familia de los hijos de Dios, superando todo tipo de barreras, han recibido y compartido dones».
Y no es un lema más, porque «Tú y yo somos Iglesia es motivo de orgullo y alegría. ¡Sí!, las personas con discapacidad son también parte viva de la Iglesia, receptoras y transmisoras de la buena noticia del evangelio».
El obispo responsable de este área, destaca que la Iglesia quiere ser compañera en el sufrimiento, «el aliento para superar todos los retos e incomprensiones que en muchas ocasiones lleva consigo la discapacidad». Pero también señala que sí la Iglesia quiere ser «el rostro del Maestro, que es Cristo Jesús,«necesitamos hacerlo contigo. ¡Sí, contigo! Es necesario que recuerdes que la Iglesia somos todos. Cada uno de nosotros somos un regalo único, cada uno de nosotros hemos sido amados por Dios y estamos llamados a ser expresión de su amor. Nos queda mucho camino por recorrer y seguimos necesitando tu humanidad, tu sensibilidad para expresar el amor, tu cercanía, tu capacidad para sacar lo mejor de cada uno de nosotros y tu mirada sencilla sobre la vida».
«Con todos es más bello el rostro de Cristo Jesús; es más puro, más humano, más sencillo y verdadero», concluye Mons. Casanova su escrito.
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